Central—Coordenadas confirmadas. Sistema planetario 004. Estrella tipo G. Enana amarilla. Diez planetas. Uno en teorĂa habitable.
La nave se aproxima al planeta.
Un punto de luz blanca empieza a crecer.
MĂĄs que un planeta habitable, parece una luna gigante. Todo blanco menos el hemisferio nocturno que es totalmente negro. Como la luna en cuarto creciente.
ZOE 1 se coloca en Ăłrbita baja.
Dr sale al exterior para el barrido preliminar.
Por el canal:
Dr—Este planeta es apto para sembrar. Aunque todo se ve blanco desde arriba estoy seguro que al entrar en la atmĂłsfera se verĂĄ normal.
Es el tĂpico caso de filtro atmosférico albino. Una anomalĂa fotocromĂĄtica muy rara que se produce por una singularidad cuĂĄntica
Dr desciende a la superficie. Aterriza en una playa.
Todo es blanco.
La arena parece azĂşcar fina o nieve polvo.
En la orilla, la arena hĂşmeda brilla. El mar se distingue de ella, solo porque se mueve con la brisa. Parece leche clara, formando pequeĂąas olas que hacen variar el brillo de la arena mojada.
El cielo de un blanco azulado se une al mar en un horizonte casi invisible. Dos nubes reflejan el sol, parecen lĂĄmparas encendidas.
Dr—Blanco. Todo es...blanco.
N28—¿AlgĂşn elemento extraĂąo?
Dr—Todo normal. Solo que blanco. Podéis bajar.
La nave nodriza desciende en silencio, como una pluma. Toma tierra ocupando toda la playa.
Al fondo de una planicie inmensa se adivina una cordillera. Se distingue de las nubes por el brillo y algunas sombras gris claro.
Central—Iniciando apertura del anillo exterior.
Meri, Ot y Pol ya estĂĄn en sus lanzaderas. El techo del anillo exterior se retira.
Primero se elevan los robots. Les siguen un ejército de maquinaria.
Por unos minutos, el blanco se ve salpicado por cientos de puntos plateados, brillantes.
En el laboratorio, Dr coge un ficus y lo guarda en su compartimiento pectoral.
Se dirige al muelle. Abre su compartimiento, saca la planta y la deja al sol.
Por el canal:
Ventura—Nil, ¿Qué nombre le ponemos al
Planeta?
Nil—¿Luna?
Meri—Me gusta. Es original.
Mou—Mola. Satélite Mou en Ăłrbita del planeta Luna.
Ventura—De acuerdo. Sembremos Luna.
Diez minutos después...
Meri se adelanta a su equipo. Se dirige al este. Quiere ver el atardecer.
Detiene la lanzadera justo donde el sol empieza a ponerse, y sale al exterior.
El sol baja y se vuelve rosado. Un rosa pĂĄlido, casi tĂmido.
Entonces ese rosa se extiende. Como tinta. Corre por toda la planicie blanca, por la arena, por el mar de leche clara. Todo Luna se vuelve rosa.
Luego el rosa se hace morado. Violeta. Un violeta profundo que va oscureciéndose poco a poco.
Hasta que todo queda negro.
Y entonces, arriba y abajo, se encienden las estrellas. Millones. Reflejadas en el suelo pulido de Luna, como si caminaran sobre el espacio.
Meri se queda contemplando el espectĂĄculo unos minutos, y regresa.
Mou—El hemisferio nocturno parece un espejo negro, flipa colega.
