El horizonte del desierto, entre la arena dorada y el cielo azul eléctrico, empieza a vibrar, como si fuera estĂĄtica.
A lo lejos, una masa brillante emerge del confĂn del cielo. Parece como si una nube de langostas brillantes, o una tormenta de arena encendida, se formara en las alturas.
Al acercarse, se revela su verdadera identidad: miles de figuras humanas suspendidas en el aire, desplazĂĄndose en formaciĂłn.
El sol golpea de lleno sus chalecos aéreos, haciendo brillar el aire con un contraste cegador.
A medida que se aproximan, el cielo parece oscurecerse bajo la sombra de la multitud voladora.
En la superficie, ZOE 1 y su gemela les esperan.
Desde arriba parece una gran zona industrial. Las dos naves en el centro rodeadas de maquinaria por un lado y por miles de operarios por el otro.
N28 lleva puesta una mascarilla en la cara cubriéndole la boca. Se eleva veinte metros en el centro.
Su voz se oye claramente en kilĂłmetros.
N28—Primero gracias por venir. Ahora An os dirĂĄ cĂłmo organizaros. EstĂĄ nave serĂĄ la primera de muchas y vosotros seréis los primeros sembradores de la galaxia.
Mou—HablĂł el cirujano jefe. Jiji.
Enki sonrĂe.
Enki—RĂete, pero el invento de Dr funciona. Se ha oĂdo en todo el planeta.
An levanta la mano y el enjambre se rompe.
Las mĂĄquinas ya estĂĄn trabajando. Sin ruido, sin pausa. Unas nivelan el suelo y lo funden en una costra negra y lisa. Otras levantan esqueletos de metal que brillan al sol. Los brazos robĂłticos sueldan sin chispas, en silencio.
Y entre ellas, los habitantes.
Un grupo monta robots y mĂĄquinas. Otro, las naves auxiliares, como si fueran maquetas gigantes. MĂĄs allĂĄ, los que levantan los laboratorios y los mĂłdulos.
En la sala de mando, Ventura habla con Lisa, Pol y CapitĂĄn.
Ventura—Sois los encargados de supervisar la primera misiĂłn de siembra.
Estaréis con ellos hasta que adquieran un poco de experiencia.
Yo estaré en contacto permanente con vosotros.
Ahora os toca seleccionar a doce candidatos.
Suerte.
Un mes mĂĄs tarde...
En la nueva nave ya estĂĄn colocando los muros lumĂnicos. Queda poco para finalizar.
La maquinaria sembradora estĂĄ en los hangares. Cada robot revisa la suya.
Frey, Ishtar y Gea comprueban el Ăşltimo laboratorio.
Ishtar—Los cristales los puse aquĂ, en este armario.
Frey—Gracias. Creo que ya estĂĄ todo.
Gea—Tienes cosas rarĂsimas. Debes llevar mucho tiempo coleccionando.
Frey—Si. Me gusta la historia. Es mi hobby.
Una hora después...
La sala de mando estĂĄ llena. An y Dr estĂĄn en el centro.
An—Dr, estamos preparados.
Dr—Pues vamos.
Dr pulsa el botĂłn.
Los muros lumĂnicos se encienden.
Toda la nave se ilumina.
Central—Bienvenidos a ZOE 2. Todos los sistemas, 100% operativos.
