Desde arriba, Mou ve algo extraĂąo.
La gran manta de nubes blancas forma el cĂrculo perfecto de un huracĂĄn. Inmenso.
Pero le falta algo.
No gira. EstĂĄ completamente quieto. Y no hay ojo.
Abajo, a medida que ZOE 1 desciende, el viento cada vez es mĂĄs fuerte.
Primero las motos, y a continuaciĂłn los dunakis y Dr, salen despedidos.
Central—La tormenta es demasiado fuerte, abortando aterrizaje.
ZOE 1 empieza a ascender y a la vez la tormenta empieza a calmarse.
La nave nodriza se detiene un kilĂłmetro por encima de la tormenta.
Poco a poco van llegando al muelle los dunakis y también Dr. N28 y CapitĂĄn se quedan en la superficie. Mou sigue mirando la extraĂąa formaciĂłn de nubes.
Pol—Mientras pasa el temporal voy a ir adelantando trabajo. Empezaré con el mar interior del norte.
Ventura—Bien pensado.
Pol y seis robots suben a la lanzadera, y se dirigen hacia la superficie.
La nave aterriza en la playa sin ruido. Corre una ligera brisa, el aire huele a mar no hay una sola nube bajo el sol.
Los robots cargados de material genético salen detrĂĄs de Pol y se dirigen hacia la orilla.
Andan un buen rato pero parece que no van a llegar nunca.
Pol se coloca el E.C.M. y activa el chaleco aéreo.
Pol—Vamos volando que si no nunca empezamos.
Pol y los robots vuelan rĂĄpido hacia la orilla pero siempre parece que estĂĄn en el mismo lugar.
Pol mira hacia atrĂĄs y casi no puede ver la lanzadera.
Mira hacia abajo, y ve que el mar estĂĄ retrocediendo dejando una capa de lecho marino.
Silencio.
Piensa durante dos segundos.
Entonces tiene un mal presentimiento.
Pol—¡Tsunami! ¡Todos a la lanzadera! ¡Deprisa!
Al otro lado del continente, en una cadena montaĂąosa, N28 decide calibrar el escĂĄner omega.
Se coloca en el fondo del valle y CapitĂĄn en el otro extremo.
N28 —Calibrando EscĂĄner. Filtro: entes biolĂłgicos.
Hace el primer barrido. Con resultado negativo.
N28—CapitĂĄn, saca la caja.
El robot abre su compartimiento pectoral, y saca una caja metĂĄlica.
Antes de que pueda abrirla...
Se oye un rugido ensordecedor.
El suelo empieza a temblar.
Los dos, uno en cada extremo del valle, miran hacia arriba.
CapitĂĄn—¡¿Qué pasa?!
N28—¡Es una avalan...!
