Revista Humor

Daren28-2. Capítulo 7.

Por Gitanin

Desde arriba, Mou ve algo extraĂąo.

La gran manta de nubes blancas forma el cĂ­rculo perfecto de un huracĂĄn. Inmenso.

Pero le falta algo.

No gira. EstĂĄ completamente quieto. Y no hay ojo.

Abajo, a medida que ZOE 1 desciende, el viento cada vez es mĂĄs fuerte.

Primero las motos, y a continuaciĂłn los dunakis y Dr, salen despedidos.

Central—La tormenta es demasiado fuerte, abortando aterrizaje.

ZOE 1 empieza a ascender y a la vez la tormenta empieza a calmarse.

La nave nodriza se detiene un kilĂłmetro por encima de la tormenta.

Poco a poco van llegando al muelle los dunakis y también Dr. N28 y CapitĂĄn se quedan en la superficie. Mou sigue mirando la extraĂąa formaciĂłn de nubes.

Pol—Mientras pasa el temporal voy a ir adelantando trabajo. Empezaré con el mar interior del norte.

Ventura—Bien pensado.

Pol y seis robots suben a la lanzadera, y se dirigen hacia la superficie.

La nave aterriza en la playa sin ruido. Corre una ligera brisa, el aire huele a mar no hay una sola nube bajo el sol.

Los robots cargados de material genético salen detrĂĄs de Pol y se dirigen hacia la orilla.

Andan un buen rato pero parece que no van a llegar nunca. 

Pol se coloca el E.C.M. y activa el chaleco aéreo.

Pol—Vamos volando que si no nunca empezamos.

Pol y los robots vuelan rĂĄpido hacia la orilla pero siempre parece que estĂĄn en el mismo lugar.

Pol mira hacia atrĂĄs y casi no puede ver la lanzadera.

Mira hacia abajo, y ve que el mar estĂĄ retrocediendo dejando una capa de lecho marino.

Silencio.

Piensa durante dos segundos.

Entonces tiene un mal presentimiento.

Pol—¡Tsunami! ¡Todos a la lanzadera! ¡Deprisa!

Al otro lado del continente, en una cadena montaĂąosa, N28 decide calibrar el escĂĄner omega. 

Se coloca en el fondo del valle y CapitĂĄn en el otro extremo.

N28 —Calibrando EscĂĄner. Filtro: entes biolĂłgicos.

Hace el primer barrido. Con resultado negativo.

N28—CapitĂĄn, saca la caja.

El robot abre su compartimiento pectoral, y saca una caja metĂĄlica.

Antes de que pueda abrirla...

Se oye un rugido ensordecedor. 

El suelo empieza a temblar. 

Los dos, uno en cada extremo del valle, miran hacia arriba.

CapitĂĄn—¡¿Qué pasa?!

N28—¡Es una avalan...!


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