
46 LOS SUBTERRÁNEOS
¿Ratas? Para ratas las del talego. ¿Verdad que sí, tío? ¿Verdad que sí? Esto son ratas y lo demás cuento.
Puras ratas de alcantarilla.
Acuérdate del gato que desapareció en los tigres del patio. Puras ratas de alcantarilla. ¿Las oyes? Están subiendo por las cañerías. Vienen hacia aquí. Pero no te preocupes, no problem, coge algo que tenga peso, cualquier cosa vale, una manta doblada por ejemplo,y pon encima tus zapatosy tus libros de poemas. Eso tendría que bastar. ¿Las oyes? ¿Oyes el ruido que hacen al estrellarse contra la manta? Seguirás oyéndolo mientras vivas, mientras tengas memoria.Tienen que recorrer unos veinte metros o así a cielo descubierto si lo que pretenden es cruzar de unos urinarios a otros. Es cuestión de armarse de pacienciay esperar. Cuando se aventura la primera le arreamos un golpe con todas nuestras fuerzas. Con un palo de escoba. Una buena patada también sirve, pero hay que alcanzarla de lleno, si no se te puede escapar. Luego la llevamos a patadas hasta el centro del patio,y una vez allí alguien saca el encendedory la quema viva. Esto por el gato, hija de puta. ¿Oyes cómo chilla? ¿Ves cómo se retuerce de dolor? Mírala cómo se arrastra. Es inútil. Pierde el tiempo. Está muerta. ¡Venga! Vamos a por otra más. Luego, el Papuchi, que no es nada escrupuloso, les anuda el extremo de un cordel alrededor del raboy las cuelga boca abajo de las vigas del tendejón. A veces, le da también por tirarlas por encima del muro, al otro lado de las vías del tren. David González en El demonio te coma las orejas (1997 y 2008).

