Magazine

De Fallas, Petardos E Hipersensibilidad Acústica

Publicado el 03 septiembre 2021 por Mamatienemuchosueno

Ayer, 1 de septiembre, empezaron oficialmente las Fallas en Valencia.

Si, en septiembre. Quien conozca más o menos nuestra festividad, sabrá que las Fallas se celebran en marzo, concretamente del 15 al 19. Pero la pandemia nos ha hecho pasar dos años sin fallas en marzo, y como habían monumentos por quemar, este año se celebran a principios de septiembre. Concretamente del 1 al 6. Ahora estamos en plenas fallas, vaya.

A mi me gustan. Actualmente yo no soy fallera (lo fui hace muchos años, hasta que por circunstancias de la vida, me alejé de aquel ambiente), pero reconozco que me lo paso genial en ambientes que implican multitud y fiesta. Aún así, y todo sea dicho, he sido fiel defensora de no celebrarlas este año tampoco, aunque los que mandan han decidido que sí, pues bueno. Tenemos unas fallas muy light; sin multitudes, sin ambiente, sin escuchar una banda de música por cualquier esquina, sin olor a buñuelos, a pólvora, sin mascletás multitudinarias… vamos, unas fallas desinfladas, que agradezco (tal como está la situación).

Lo que sí que tenemos (menos que otros años, pero tenemos) son petardos. Es aquí donde pongo mi foco de atención. Es verdad que en marzo de este año, aún sin ser fallas, se escuchaban muchos más petardos que los que se escuchan ahora. Pero hay petardos, al fin y al cabo, y aunque a mi no me molestan, mi hijo no lo lleva nada bien, y quiera o no quiera, me termina afectando a mi porque veo como mi hijo SUFRE, con todas las letras.

Como sabéis, mi hijo es un niño de Necesidades Educativas Especiales y posee varios diagnósticos. Uno de ellos implica hipersensibilidad acústica. Esto quiere decir que se asusta con ruidos de cierta intensidad, hasta el punto de turbarle demasiado y entrar en un bucle muy negativo (con rabietas, impotencia, gritos y, en definitiva, manifestaciones muy desadaptativas). Os podéis imaginar lo que ocurre en Fallas con los petardos, lo que está ocurriendo estos días.

En Valencia se escuchan petardos a todas horas. Cada minuto, cada segundo. El ruido de fondo es, constantemente, ¡PUM! ¡PUM! L@s niñ@s (y no tan niñ@s) tiran petardos por doquier. En las aceras, en los parques. A pesar de que cada falla tiene delimitada una zona de fuego, y a pesar de que está prohibido tirar petardos fuera de estas zonas delimitadas. Pero da igual. Se tiran petardos a todas horas, en cualquier lugar. Bicho no quiere salir de casa, pero su nivel de actividad (sospecha de TDAH) tampoco le permite estar encerrado. Salimos, y cuando escucha petardos, se pega a mi, grita, llora, sus músculos se bloquean, me aprieta hasta hacerme daño. Alguna vez ha salido corriendo, con el peligro que esto implica en una gran ciudad (carreteras, coches). Entonces, me veo entre la espada y la pared.

No es el único que está en esta situación. Sé que son much@s niñ@s (y animales) los que deben lidiar con estos problemas. Y esto me parte el alma, me hace ponerme en los zapatos de tanta gente afectada, que me afecta demasiado. Quizás porque conozco el problema de primera mano y se lo que supone. Sin ir más lejos, el otro día comentaba con otra madre, de hijo TEA, esta problemática. Este niño se deja poner cascos, y para ellos está siendo la solución definitiva al problema. Mi hijo, por contra, no deja que nadie ni nada le toque la cabeza. Así que esta no es una alternativa válida para nosotros.

Estos días me las estoy viendo canutas, porque, como digo, quedarnos en casa no es una opción, pero salir tampoco. ¿Qué hacemos? Tenemos que coger el coche, irnos a algún pueblo donde no se celebren fallas, pero es que aún así se escucha algún petardo.

Estamos saturados, no podemos más.

¿Qué voy a hacer? Las fiestas deben seguir su turno, y así debe de ser. Pero es cierto que se debería regular, de alguna forma, el ruido ambiental, para que todos pudiéramos disfrutar de las fallas de manera positiva. Delimitar horarios para tirar petardos, forzar a que los petardos se tiren en las zonas habilitadas y no por doquier… no sé. Esta es una evidencia más de que la inclusión es una falacia, que nadie hace nada por l@s niñ@s diferentes.

Qué difícil y agotador se hace cuando ves sufrir de tal manera a tu propio hijo y no puedes hacer nada para remediarlo.

¿Alguien puede darme un abrazo, o un poco de luz, por favor?


Volver a la Portada de Logo Paperblog