Revista Insólito

De Peñamellera a los Redondos

Publicado el 21 enero 2021 por Monpalentina @FFroi
De Peñamellera a los Redondos

En Mier, en el Valle de la Peñamellera, se establece uno de los Condes de Álava que sobrevive a una serie de enfrentamientos entre las familias Vela y los Fernán González de Castilla, cambiando su apellido por el de Mier para alejar el odio del linaje castellano que no se veía saciado. Las raíces familiares de los Mier se hallan en la tierra del mismo nombre, la Peñamellera asturiana, cercana a Covadonga.

Los Mier tenían el patronato de la parroquia de ese pueblo hoy asturiano y en la abadía de San Pedro de Plecín. La iglesia de este lugar es una bella muestra del románico tardío, que viene a emparentar estilísticamente -al decir de los críticos- con iglesias tardorrománicas palentinas y burgalesas.

Aquellos Mier iniciaron peregrinaje, de manera que sus ramas florecerán en Liébana, Trasmiera, Cabuérniga, Campóo y por supuesto América. Mier es un apellido de generosa difusión en Cantabria. Julián Trespalacios y Mier en el discurso acerca de la nobleza de la Peñamellera, pronunciado en 1785, explica que tanto Mier como Miera pueden entenderse como una extensión más o menos grande de terreno utilizada para el sembrado, o sea, la mies. Al ser un espacio tan común no es extraño que el apellido tenga vigencia regional, si bien se aprecia una mayor intensidad en la zona occidental, donde se concentran varios de sus linajes y es posible dar con alguno de sus orígenes.

En Cabuérniga, uno de los edificios más representativos es el palacio de los Mier, construido a principios del XVIII y que hace dos décadas se transformó en Parador Regional. En Ruente es muy conocido el palacio de Mier, construido en 1886, que estaba constituido por un complejo de cuatro edificios: casa solariega, capilla y otros dos edificios cercanos. Otras casonas dignas de mención son las que ostentan los escudos de Cossío y Mier en el barrio de la Hoya. Mier hubo muchos y desde muy antiguo aparecen bastante repartidos. Igual variedad hay en sus armas. Al llegar a nuestra tierra, unos se establecen en Camasobres y otros en los Redondos, y es en el pueblo de Santa María de Redondo donde nace en 1796 Gregorio de Mier y Terán, tatarabuelo del príncipe Rainiero de Mónaco.

De Peñamellera a los Redondos
Los de Mier por más valer

Revolviendo documentos, uno llega al pleito litigado por los hermanos Rodrigo y García de Mier, vecinos de San Juan de Redondo, con el fiscal del Rey y el concejo y pecheros de dicho valle, sobre su hidalguía. También por la misma causa aparece en febrero de 1592 el nombre de Juan de Mier, vecino del mismo pueblo, llevando como testigos a Rodrigo de Oreña y García de la Iglesia, ambos de Cabuérniga, el último de 100 años de edad.

Gracias a este litigio, los expertos en genealogía atribuyen la fundación de la Casa Mier y Terán en Cabuérniga a Martin Pérez, apodado "el Asturiano", a quien alguno nombra como uno de los caballeros del Cid, sin que haya una respuesta que lo confirme. Sobre todo por el afán, entonces, de pertenecer o emparentar con uno de esos ilustres personajes de la época.

Lo cierto es que Los Mier y Terán no aparecen en el Becerro de las Behetrías, ni en las Behetrías Castellanas donde según manifiesta Francisco Javier Polanco, vienen recogidos todos los linajes castellanos desde el mar Cantábrico al Duero.

Sí aparece en ese trabajo de Polanco, que me llega a través de Dialnet, la mención del "mozo" Juan de Mier y Terán, que casa con Juana Enriquez de Cisneros, IX señora de Camporredondo, Alba, Los Cardaños, Valsurbio y Valcobero.

Curiosamente, en aquel valle cántabro, se nombra a un Gregorio de Mier y Terán, casado con doña Ana de Terán en Hoz de Abiada, y a quienes les nace una hija, que se casará con don Simón de Rábago en 1725. Es probable que aquel Gregorio, anterior al nuestro, fuera descendiente de uno de los hermanos Gutierre Pérez de Mier o Lope de Mier, fundadores de las dos casas de Abiada.


Laureano Pérez Mier, otro ilustre descendiente de aquellos, es quien pone toda la carne en el asador para demostrar a través del expediente de filiación e hidalguía que entre los nietos de nuestro Gregorio, nacido en Santa María de Redondo en 1795, se encuentra Susana Torre Mier, que casará a uno de sus siete hijos con la hija de Luis Grimaldi, de cuyo matrimonio nacerá el que luego conocimos como príncipe Rainiero de Mónaco.

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