Revista Coaching

De ta palo tal astilla

Por Bitacorarh

de ta palo tal astillael otro día echaba cuenta de todos los amigos cuyos padres conozco. En la inmensa mayoría de los casos, el comportamiento de los hijos es paralelo al de sus padres. ¿Y qué quiere decir esto?, los hijos crecen y se desarrollan en un entorno en el que los padres son el centro del universo. La necesidad de afecto y de pertenencia nos hacen luchar con todos los recursos a nuestro alcance por conseguirlos. Las vías para conseguirlo son múltiples y muy variadas, cada una de ellas depende del carácter y comportamiento de los padres. El que se tiene que fijar en los detalles aprende a ser minucioso, al que tiene que conseguir cosas para llamar la atención aprende a ser un finalizador, el que no tiene que hacer nada cree que las cosas le vienen dadas, al que parecer le es más rentable que ser, parece... El niño busca los recovecos en esa maraña de emociones y sentimientos que le abran el camino hacia lo que necesita.

Éstas estrategias, poco a poco comienzan a convertirse en algo más que hábitos. Con el paso del tiempo, esa forma de actuar determina nuestros modelos futuros de conducta. Las personas somos el producto de otras personas. Nuestros cuidadores son los que configuran nuestra forma de ser, ellos marcan el camino a seguir para sobrevivir, y el niño aprende que para encontrar lo que necesita tiene que adaptar sus valores, comportamientos y emociones al entorno en el que le ha tocado vivir.

 

Aprendemos a sobrevivir en los entornos que crean nuestros mayores dando forma a los valores y creencias que nos definen. Ese es nuestro lugar, donde realmente sabemos cómo defendernos.

Cuando cruzamos nuestro camino con otros donde esos valores no son parte del paisaje, nos resultará mucho más difícil salir adelante, básicamente porque estamos en terreno desconocido. Esa es una de las causas principales de divorcios, separaciones, engaños,... una convivencia obligada de valores encontrados. Resultado: cada uno por su lado. 

 

En nuestro mundo, el trabajo supone una parte importante de nuestro tiempo vital. Cada día pasamos más tiempo trabajando, en la oficina y fuera de la oficina. Durante todas esas horas pasamos a formar parte de un mundo diferente al de nuestra infancia. Compañeros, jefes, proveedores, clientes, amigos,... son las personas con las que ahora compartimos nuestras vidas. Todos ellos productos de otras personas y con formas de ser y actuar muy diferentes a la nuestra. No es para nadie nuevo el esfuerzo que hacen las empresas para fidelizar a sus empleados estrella, aquellos que realmente necesitan si quieren que las cosas vayan bien. Dinero, incentivos, bonos y otras muchas formas de demostrar la valía profesional de alguien son concebidos como la llave que abre todas las puertas, pero realmente hay algo más fuerte que lo material detrás de nuestras intenciones, se trata de alcanzar lo mismo que nos movió a actuar en nuestras casas para conseguir el cariño y aprecio de nuestros padres. Esa es realmente la fuerza que fija las relaciones de una persona con su entorno profesional. Se trata de buscar un lugar donde nuestros valores y comportamiento sean paralelos a los de la organización. No quiere esto decir que no podamos trabajar y desarrollarnos en lugares donde no exista esta simetría. Es perfectamente compatible, lo que ocurre es que no se tratará de nuestro sitio. Será otro sitio, bueno o malo, no lo sé, pero de lo que estoy seguro es de que no será nuestro sitio. 

Necesitas sentirte cómodo para dar lo mejor de ti mismo. Necesitas sentirte libre para pensar y actuar, un lugar donde tu voz tenga voto, donde se aprecie tu forma de actuar y pensar. Un lugar donde existes porque eres percibido.

 

¿Por qué somos puntuales o impuntuales, por qué tenemos esa manías tan raras, por qué como lo que como, por qué conduzco como conduzco?,.... y tantas preguntas que tienen su respuesta en la combinación de valores y comportamientos de los que nos han educado. Ahí está el secreto que mueve buena parte de la acciones de la personas, un lugar que atrae a quien lo habita de una manera tan primaria que cualquier otro estímulo pasa a un segundo plano.

Hoy trabajar es un regalo, pero no por ello debemos dejar de pensar en buscar nuestro lugar. ¿Y tú dónde estás?, ¿estás cerca o lejos de ese sitio donde todo sucede de una forma más sencilla y natural, donde existir consume sólo la energía estrictamente necesaria?.


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