Revista Viajes

De viaje por el Parque natural del Delta del Ebro

Por Inshalatravel @inshalablog

Para empezar cabe decir que...

"El Parque natural del Delta del Ebro constituye una de las zonas húmedas más amplias de la Europa mediterránea"

Aparentemente normal, nada destacable. La zona del Delta del Ebro a la que nos dirigimos es bastante tranquila. Estoy contento por ello, no me gustan ni me gustarán nunca las aglomeraciones de personas dispuestas a todo por ocupar un lugar preferente en la playa, ya sabéis a qué me refiero

Si te desplazas 60 km arriba o abajo por la costa la has fastidiado, te encuentras inmerso en el mundo del verano mediterráneo.

Pero aquí no. El Delta del Ebro es un paraje especial rodeado de la masa, de la muchedumbre humana hacinada en la costa mediterránea. Esta zona se conserva limpia, sana, prístina. Es un entorno natural protegido. No se puede construir, no es posible realizar el milagro del "progreso-retraso" urbanístico.

!Madre mía que playas! ¿Cómo es posible que esta zona del Mediterráneo esté casi desierta? Kilómetros de arena fina y dunas, agua calentita del Mediterráneo y una vista preciosa hacia el interior. Y todo por el módico precio de desplazarse 20 km a diario. Ese es el precio a pagar, un paraíso a media hora de viaje en coche. Bien merece la pena, para mí no hay duda.

Cuando la opción es desplazarte 20 km para acceder a la playa, mucha gente se lo piensa dos veces. A la segunda vence otra opción diferente al Delta del Ebro. No hay centros comerciales, San Carles de la Rápita ni llega a ser un pueblo veraniego al estilo de otros muchos, no hay atracciones turísticas cercanas, se conforman con el barco que te pasea por el Delta del Ebro desde San Carles. Un viajecito que merece mucho la pena para tener una visión global.

Playas largas, anchas; de esas en las que puedes meterte en el agua y andar y andar. Y espacio perfecto para los amantes del nudismo como nosotros: el Trabucador, el Fangar, Eucalipto (la playa del otro lado) son playas que bien merecen más de una visita. Una sombrilla cada 300 m, y si llevan sombrilla, y !en pleno agosto!. Una auténtica gozada.

Si te gustan las aves, los arrozales te van a encantar. Aparte de la singularidad paisajística que proporcionan arrozales en los que se pierde la vista que conforman un manto verde de color verde, se pue de disfrutar de una gran variedad de aves que hacen del Delta del Ebro su hábitat durante los meses cálidos veraniegos: Garza imperial, garza blanca, garceta, garcilla, ánade real, ánade friso, correlimos, somormujos, moritos, avefrías, fumareles que se lanzan a las acequias a pescar como verdaderas máquinas de precisión y ¡hasta flamencos!.

Profundizar en los arrozales, pasear por ellos prismáticos en ristre es la mejor manera de disfrutar de la abundancia de vida natural y de esperar el precioso atardecer del que se puede disfrutar sobre los campos verdes de color verde. No os lo perdáis, merece mucho la pena...

Y que decir de la magnífica paella cocinada en leña que se come en Poble Nou (el único pueblo de la Zona que realmente tiene una visita) en el restaurante Lo Pati D'Agusti. Muy recomendable la de anguila y pato o la de marisco. Rica, riquísima. No quiero exagerar pero es un manjar divino. Sin dudarlo la mejor paella que he comido nunca, y eso que tengo familia valenciana.


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