Revista Coaching

Dejar de buscar para poder encontrar

Por Juan Carlos Valda @grandespymes

Dejar de buscar para poder encontrar

No buscamos el éxito por sí mismo, buscamos la paz de haber llegado y no sentir que nos queda nada pendiente. La sensación cálida de haber demostrado y haber hecho todo lo posible, la medalla de haber llenado el vacío inmenso de no aceptarnos y sin embargo ser aceptados por otros al contemplar nuestros logros... Buscamos dibujar en el camino lo que no sabemos construir dentro de nosotros y nos engañamos diciéndonos que esta vez será suficiente cuando sabemos que nunca nos basta... Porque el agujero por llenar en nuestro interior se hace más grande a medida que más nos esforzamos por mostrar al mundo que el agujero no existe... Cuánto más queremos demostrar que nada nos asusta, mayor es nuestro miedo. Cuánto más perseguimos lo que pensamos que nos hará felices, más lejos estamos de lo que realmente nos colma porque más nos alejamos de nosotros mismos... Cuánto más brillante es la medalla que nos colgamos en el cuello más pesa la necesidad de conquistar otra mejor para calmar la sed de reconocimiento...

No nos engañemos, no vamos a parar nunca porque siempre habrá algo más grande que conseguir y un lugar más hermoso que conquistar. Y está bien encaminar nuestros pasos hacia ello, siempre que nos demos cuenta que eso que buscamos no somos nosotros. Que no dependemos de si llega o no llega... Que con o sin llegar a la meta merecemos nuestro amor, nuestro reconocimiento, nuestra aceptación incondicional y absoluta.

Un día me di cuenta de que era adicta a mis sueños. De que los usaba para evitar quedarme sola conmigo misma, de que no soportaba al ser que era sin hacer, sin pelear por algo, sin conquistar retos... Perseguía imposibles porque la realidad me aturdía, me asqueaba. Tenia la cabeza en el futuro porque no soportaba este momento conmigo... Con un ser que todavía no había demostrado nada ni alcanzado sus metas, con un ser que yo percibía a medias y sin credenciales, sin galardones, sin que todavía hubiera demostrado que merecía lo que deseaba... Me obsesioné con lo que soñaba porque no podía soñar con lo que ya era, porque no encontraba la magia en mi vida y me sentía vacía... Me enganché a mis sueños para evitar el terror de vivir el presente a solas, conmigo, desnuda, vulnerable, desamparada, sin brillo... Porque pensaba que si no hago nada digno, no soy digna...

Por eso tuve que soltar la necesidad de conseguir mis sueños y quedarme a vivir en mí misma. Notar el dolor de ser yo sin paliativos, de vivir en un ser que cree que nunca podrá volar porque no merece alas... Para vivir este miedo a que nunca nada sea como deseo porque lo que soy no me parece suficiente y me decepciona...

Tuve que soltar a la persona que anhelaba ser para descubrir quién era. Para vivir conmigo un tiempo y cogerme cariño y empezar a aceptarme y respetarme sin medallas, sin logros, sin deseos... Tuve que dejar de soñar para vivir y tal vez luego empezar a soñar desde otro lugar donde los sueños se merecen... Donde las cosas se encuentran y no se buscan.

Tuve que dejar de buscar para encontrar... Para ser primero de las personas que no esperan sino que viven en paz mientras lo que necesitan llega, que salen al encuentro y no desesperan desde la angustia... Tuve que dejar de ser de esas personas que creen que nunca hacen suficiente para descubrir que soy un ser en equilibrio que confía en sí misma...

A veces, creo que esa es la gran prueba... Que llegamos para superar la incertidumbre... Para sobrellevar la desesperación. Nos mordemos la cola hasta que nos damos cuenta de que con tanto exigirnos llegar sólo hacemos que poner obstáculos en el camino...

No hay nada más allá de ti. Sólo estás tú. Lo que parece que eres tú ahora no es más que lo que te inventaste para poder soñar que escapas, para huir de lo que te asusta. Y la única solución para que el dolor pare, para que la noria que da vueltas en tu cabeza deje de girar sin compasión es pisar tu miedo, besar tu sombra más oscura, abrazar tu vulnerabilidad y dar un paso más hacia lo que no conoces.

La única forma de salir de la incertidumbre es dejarse engullir por ella y bailar. Asumir que va a acompañarte siempre, que va a tocar tus talones y morder tus uñas... Y que cuánto más intentes huir de ella más te esperará en la esquina, más cercará el camino, más insistirá en dormir a tu lado cada noche.

La única forma de encontrar lo que deseas es dejar de buscarlo con desesperación y prepararte para abrazarlo desde la calma... Aceptando lo que es para poder adaptarte a lo que llega... Quedarte un buen rato a solas contigo, con esa persona que eres ahora mismo y que tiene las manos vacías y amar esas manos vacías tanto que no las necesites llenas... Amar lo que eres ahora para dejar de vivir pendiente de lo que puedes llegar a ser...

Soltar lo que sueñas para empezar a vivirlo desde ti... Dejar de exigirte y aceptar lo que hay en ti... Abandonar tus sueños sin miedo para vivirte a ti desde dentro... Porque tú eres tu gran sueño. Dejar de buscar para poder encontrar porque llevas tanto tiempo en modo búsqueda que no te has dado cuenta de que ya has llegado y ya eres lo que deseas...

Fuente: https://mercerou.wordpress.com/2019/05/25/dejar-de-buscar-para-poder-encontrar/

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