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Demografía: el caso español

Publicado el 29 septiembre 2012 por Peterpank @castguer

Puesto porJCP on Sep 29, 2012 in Autores

Demografía: el caso español

Recientemente, un conocido político conservador español ha comentado a propósito del envejecimiento progresivo de la población española que “los jóvenes españoles viven instalados en la comodidad”.

España ha sido tradicionalmente un país de emigración. La población española alcanza la primera transición demográfica hacia 1.920 y la segunda hacia 1.976 (con evidente retraso respecto a sus vecinos europeos, debido a la guerra civil y la gran emigración sufrida en los años 50 y 60).

Desde 1.976 se produce un dramático y sostenido descenso de la natalidad que intenta ser compensado sin éxito con la inmigración (entre 1.990 y 2.012 se estima que España ha recibido casi 6 millones de inmigrantes, pero la natalidad no se recupera).

La generación nacida entre 1.965 y 1.976 es, con gran diferencia, la más numerosa de toda la historia, y ha sido víctima de su éxito: ha ido “colapsando” escuelas y facultades durante su etapa de formación, y el mercado de trabajo a su término, y ha sido artífice y perjudicada de una de las tres mayores burbujas inmobiliarias mundiales. A tal punto que se la conoce como “generación “H” (de “hipotecada”).

Al mismo tiempo, siendo la mejor formada de la historia del país (nunca la tasa de titulación universitaria tanto entre hombres como mujeres superó el 28% gracias al enorme esfuerzo público acometido en los años 80 y 90 para dar formación media y superior a un gran número de demandantes) padece en sus carnes la precariedad, el desempleo y los salarios de miseria (en la actualidad, un 60% cobra menos de 1.100 euros al mes, apenas el doble del salario mínimo, cuando en Francia, por ejemplo, el salario mínimo es de 1.400 euros por mes). La edad media de emancipación de los jóvenes españoles sube a los 28-30 años. El paro juvenil en España es del 56%.

El secreto del boom económico de España en los años 90 y comienzos de los años 2.000 es, en gran parte, una mano de obra abundante, relativamente bien cualificada y a precio de saldo: ingenieros, médicos, técnicos, arquitectos, profesores, abogados y economistas amenazados por la precariedad, por un paro juvenil que no baja en ningún caso del 15%-20% y protecciones sociales en franco retroceso.

Las empresas españolas exportaban a Europa productos y servicios de valor añadido bajo y medio a precios imbatibles. Por primera vez, España deja de ser emigrante neto y atrae población extranjera: muchas empresas y negocios requerían mano de obra abundante no necesariamente cualificada (motivo por el que se acoge a gran cantidad de inmigrantes).

El problema de esta dinámica es que termina abruptamente cuando países como China (a partir del año 1.998) se convierten en suministradores masivos de esa tecnología y manufacturas a los países europeos, gracias a unos salarios inalcanzablemente bajos.

Esto provoca un lento y sostenido deterioro del tejido productivo español. En un intento desesperado de crear ocupación, España se embarca en aventuras imposibles como la construcción, la especulación inmobiliaria, el crédito masivo, las grandes infraestructuras inútiles y otra serie de disparates económicos (por ejemplo, el empleo público se dispara de 800.000 funcionarios en 1.980 a más de 3.500.000 en la actualidad) que nos han llevado a la situación actual (una deuda global equivalente a 4 veces el PIB).

Mientras tanto, la combinación de precariedad laboral, salarios bajos, aumento del coste de la vida (con la entrada del Euro el coste de la vida se ha puesto a nivel europeo, es decir, se ha multiplicado casi por 2,5), las miserables ayudas a la familia en comparación con los estándares europeos y las dificultades para emanciparse (por el precio de la vivienda tanto en propiedad como en alquiler) han creado un “agujero” evidente en la pirámide poblacional española:

Demografía: el caso español

(personalmente, considero estas previsiones muy optimistas!).

Pero es que la reciente crisis económica, el paro y la falta de ayudas públicas ha multiplicado por 3 el número de niños en situación de pobreza, que ahora llega al 25%.

Luis Cosín



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