Un equipo de
investigadores de la Universidad Queen Mary de Londres ha desarrollado un nuevo
tipo de injerto óseo sintético que mejora la habilidad del organismo para
regenerar el tejido óseo, y reduce el tiempo de recuperación a solo un mes.Para desarrollar este nuevo
injerto sintético, denominado injerto óseo sintético osteoinductivo, los investigadores potenciaron la estructura química del
compuesto con silicatos en una base de hidroxiapatita, un material sintético
que se ha utilizado tradicionalmente como un sustituto óseo pues contiene
calcio y fosfatos químicamente similares a los que se encuentran en los huesos.
Los científicos moldearon la estructura porosa del injerto para imitar la del
tejido óseo del organismo. Así, la combinación de una química mejorada con la
estructura porosa resulta en una disminución del tiempo de regeneración del
tejido óseo.Al día de
hoy, el método de elección consiste en usar el tejido del propio paciente para
crear o potenciar los injertos óseos. Esta técnica presenta la ventaja de que
el paciente no tiene que someterse a cirugía para la obtención del injerto.
Revista Salud y Bienestar
Un equipo de
investigadores de la Universidad Queen Mary de Londres ha desarrollado un nuevo
tipo de injerto óseo sintético que mejora la habilidad del organismo para
regenerar el tejido óseo, y reduce el tiempo de recuperación a solo un mes.Para desarrollar este nuevo
injerto sintético, denominado injerto óseo sintético osteoinductivo, los investigadores potenciaron la estructura química del
compuesto con silicatos en una base de hidroxiapatita, un material sintético
que se ha utilizado tradicionalmente como un sustituto óseo pues contiene
calcio y fosfatos químicamente similares a los que se encuentran en los huesos.
Los científicos moldearon la estructura porosa del injerto para imitar la del
tejido óseo del organismo. Así, la combinación de una química mejorada con la
estructura porosa resulta en una disminución del tiempo de regeneración del
tejido óseo.Al día de
hoy, el método de elección consiste en usar el tejido del propio paciente para
crear o potenciar los injertos óseos. Esta técnica presenta la ventaja de que
el paciente no tiene que someterse a cirugía para la obtención del injerto.
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