Revista Coaching

Desarrollo personal: Como estilo de vida, ver el bosque y no solo árboles.

Por Juan Carlos Valda @grandespymes

arbol y bosquePor Jennifer Delgado.

Las personas felices y satisfechas de la vida tienden a navegar por el mundo sin detenerse a analizar demasiado los detalles. O al menos eso es lo que afirma un estudio desarrollado por investigadores de la University of New South Wales, los cuales están seguros de que las personas que tienen una predisposición a la positividad, también tienen una postura menos escéptica ante la vida y son más abiertas ante los extraños.

Sin lugar a dudas, concentrarse en los detalles nos puede ayudar cuando tenemos que enfrentar proyectos laborales complejos e incluso es positivo para lidiar con las relaciones sociales complicadas pero, al parecer, resulta una actitud menos conveniente si nuestro objetivo es ser felices.

A echarle leña al fuego acude otra investigación, esta vez realizada en la Virginia Commonwealth University, según la cual las personas deprimidas suelen ser más lógicas y reflexivas que el resto de los mortales. Según estos psicólogos, la depresión estaría vinculada a un exceso de procesamiento emocional que se concentra en los detalles negativos del problema. Y claro, pensar tanto nos pasa una elevada factura emocional.

Esta no es la única pista que tenemos, otro estudio, realizado en la Queen’s University, nos ha demostrado que las personas con tendencia a la depresión son capaces de notar con mayor precisión cambios muy pequeños y casi imperceptibles en las expresiones faciales. ¿A dónde nos conducen todos estos descubrimientos?

A la idea de que las personas más felices suelen concentrarse en el bosque, analizan la situación en su conjunto y no se detienen tanto en los detalles. Para comprender mejor este concepto podemos imaginar una situación cotidiana.

Por ejemplo, imagina que estás enojado y que discutes con tu pareja. En este momento no valoras con objetividad el problema sino que te centras en los detalles, en su mirada, en el gesto que se le ha escapado, en esa palabra inadecuada que ha dicho… Y a menudo estos detalles dan pie a otra discusión, que se va por las ramas y, al final, el problema inicial queda irresuelto.

Sin embargo, cuando nos sentimos felices tendemos a ver el cuadro en su conjunto, no nos concentramos tanto en los detalles porque no los necesitamos. Por esta razón, algunos psicólogos consideran que una de las clave de la felicidad consiste en aprender a valorar las situaciones en conjunto, sin concentrarse demasiado en los detalles. Lo que podría traducirse como ver el bosque y no los árboles.

¿Es posible?

En realidad, solemos concentrarnos en los detalles cuando pensamos que estamos en peligro. Es una respuesta instintiva. Si estás relajado y a salvo bajas la guardia pero si piensas estás en peligro, como en una selva, tus sentidos se agudizan y prestas más atención a los detalles porque estos podrían marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

Lo mismo vale para la vida cotidiana. No obstante, el problema comienza cuando hacemos de esta actitud híper analítica un estilo de vida, cuando se convierte en una forma para enfrentar todas las situaciones que sobrevienen.

La buena noticia es que podemos cambiar y el primer paso radica en determinar si somos personas que nos concentramos prevalentemente en el bosque o en los árboles.

Fuente http://manuelgross.bligoo.com/20131113-desarrollo-personal-como-estilo-de-vida-ver-el-bosque-y-no-solo-arboles

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