Descubro que el aire,
que roza perezosamente mis manos,
silbante...
acariciante...
te pertenece...
Que como alas de mariposa,
mi corazón inicia el vuelo,
hacia ese azul...
buscando fuerza.
Y vuelvo a mirar
mis vacías manos,
mi mirada recorre esos milímetros de vida...
Y observo sorprendida...
Que están repletas de amor y esperanza,
y que nacen incesantes caricias,
capaces de recorrer el abismo
de nuestros miedos...
Una mirada cómplice habita en mis ojos,
una sonrisa dulce nace en mis labios...
Y descubro que...
El aire que las roza perezosamente...
te pertenece.
