Revista Insólito
Mirándome a los ojos con ilimitada ternura de amor, me dijiste que aquella noche, por encima de todo, querías ver las estrellas con mayor cercanía; que ascendiésemos por unas horas al punto más elevado de la ciudad. Porque desde allí las podríamos contemplar con mucha mayor precisión. Y, abstrayéndonos y embelesándonos con ellas, casi casi hasta las podríamos tocar con la punta de
