
Hechas a mano, con todo el cariño y la paciencia que la caracteriza y con un ayudante muy especial, me hicieron un regalo que me dejó los ojillos aperlaos, las babitas colgando y dando saltos como una niña de cinco años.
En resumen: ¡que soy un pandita ultra hiper mega feliz!
Y bueno, Andy, mi niña; decirte que te quiero sería siempre decir algo que ni de lejos haría justicia a lo que siento...pero aún así y aunque sabes que nos demostramos que es algo mucho más que eso, voy a inventar una nueva palabra para esto: TE SUPERHIPERMEGAPANDABESTIAQUIERO!Besitos que hacen ruidito al andar...
