Daniel Ari es demoledor con la falsa narrativa propalestina, este nuevo escrito suyo lo demuestra. Sencillamente magistral:
Un policía israelí y un muchacho palestino ensangrentado. Antes de leer este hilo, fíjese usted bien en esta foto:

¿Es elocuente, verdad? Si se la encuentra en un medio con un titular neutro tipo “Israel responde con contundencia a la Segunda Intifada” y usted ya viene de casa cargado de prejuicios sobre la maldad intrínseca de los judíos e Israel como país de Apartheid, no le hace falta leer el contenido de la noticia.
Sin embargo… El 30 de septiembre del 2000, periódicos y agencias de prensa como el New York Times y Associated Press, publicaban la foto de un joven con la cabeza ensangrentada en cuclillas al pie de un policía israelí que blandía una porra en actitud amenazante. El pie de foto lo identificaba como una víctima palestina de los recientes disturbios del inicio de la Segunda Intifada, dando a entender claramente que había sido salvajemente golpeado por el agente que se alzaba sobre él.
La verdadera identidad de la víctima se hizo pública cuando el señor Aaron Grossman, de Chicago, envió la siguiente carta al New York Times: «Con respecto a la foto de la página A5 en la que aparecen un policía israelí y un palestino en el Monte del Templo…, ese palestino es en realidad mi hijo, Tuvia Grossman, un estudiante judío de Chicago. Él y dos amigos suyos fueron atacados, golpeados y acuchillados por una turba de palestinos mientras se desplazaban en un taxi por las calles de Jerusalén. Esa foto no puede haber sido tomada en el Monte del Templo porque no hay gasolineras allí, mucho menos con carteles en hebreo, como el que se aprecia con claridad detrás del policía israelí que intentaba proteger a mi hijo de la muchedumbre.»
El policía de la foto había blandido la porra, en efecto, pero para proteger al chaval e la turba que se abalanzaba sobre él. En respuesta a esta carta, el New York Times publicó una tibia fe de erratas en la que se identificaba a Tuvia Grossman como «estudiante estadounidense en Israel» y no como un judío atacado por palestinos.
En abril de 2002, un juzgado parisino ordenó que el diario Libération y la agencia Associated Press indemnizaran a Grossman con la suma de € 4.500. El tribunal condenó a Associated Press por «presentar indebidamente a Grossman como miembro de la comunidad palestina» y censuró a Libération por «publicar la foto en cuestión con un comentario de idéntico cariz, atribuyéndole un significado y un alcance que no tenían».
Cabe señalar que diversos medios de información y organizaciones árabes siguieron utilizando esta foto durante años como parte de su campaña de propaganda antijudía.
No es un caso único: hay miles de ejemplos similares, donde, bajo la idea de que «una imagen dice más que mil palabras», se manipula de esta forma la información. Los europeos no solemos detenernos a pensar en el proceso que hay detrás de la «información» que nos llega de Oriente Próximo.
Gran parte de la manipulación de la información de los medios de comunicación se debe al hecho de que la mayoría de los textos y el material gráfico sobre Cisjordania y Gaza provienen de Associated Press y Reuters. A su vez, estas agencias de prensa obtienen las noticias de toda una red de corresponsales y periodistas free-lance palestinos.
En palabras de Ehud Ya’ari, experto en asuntos palestinos de la televisión israelí, “La mayor parte de la información de todo tipo proveniente de la zona es filtrada por los ojos palestinos.
Las cámaras se orientan para dar una visión sesgada de las acciones del ejército israelí y nunca enfocan a los tiradores palestinos. Los informes se centran en la versión palestina de los acontecimientos. E incluso los palestinos que no apoyan la Intifada no se atreven a mostrar o explicar nada que pueda resultar embarazoso para la Autoridad Nacional Palestina por temor a provocar la cólera de las autoridades de la ANP o de Hamas.” Cabe añadir que la mayoría de los escasos corresponsales occidentales de estas agencias no viven en Israel, sino en Palestina, y que, si bien muchos de ellos se precian de tener conocimientos de árabe, pocos hacen algún esfuerzo por aprender el hebreo.
Por último, para los interesados en conocer Palywood, esa máquina de propaganda palestina, os dejo este vídeo con subtítulos en español Aunque tiene ya unos años y sólo explora la punta del iceberg, es bastante esclarecedor.
” The making of.”

Autor: Daniel Ari

