Bajo el ciclón de las palabras, con tinta de cadena en las manos y un asfalto literario ardiendo en mi cerebro, me lanzo a la ruta insensata:
Treinta libros, treinta reseñas, treinta días. Estos #30diasenbici serán el Tour de Francia de las letras pedaleadas, cada volumen una etapa, cada reseña un sprint bajo la lluvia de páginas rotas.
Mi bicicleta, humilde, minimalista y silenciosa como un lápiz, cargará con el peso de las historias, de los sudores épicos, de las cumbres narrativas donde el aire escasea y el alma jadea. Prometo no claudicar, aunque las cuestas gramaticales se empinen y la fatiga de los sucesivos sucesos amenace con derribarme. Treinta veces treinta, la biblioteca como pelotón, y yo, hereje del pedal, transpirando tinta en este Giro de lo imposible. Que la carretera —o la hoja en blanco— decida.
Necesitamos otros ritmo para ser, otro ritmo para leer. Y yo me lo voy a permitir… Y también voy a hablar de mi libro.

