En los jardines perimetrales de la Cracovia histórica y muy cerca de la fortaleza Wawel (entre calles Floriana Straszewskiego y Podzamcze) se puede ver a dos matemáticos sentados en un banco… pero falta un tercero para completar un momento memorable:
El joven matemático Hugo Steinhaus (1887 – 1972) paseando en 1916 por el Jardín de las Plantas de Crocovia escucha por azar una conversación sobre la integral de Lebesgue, por entonces algo novedoso. Stefan Banach (1892 – 1945) y Otto Nikodym (1887 – 1974) hablaban sobre ello en uno de los bancos.
La escultura muestra la mirada de Hugo Steinhaus a sus dos colegas, Banach y Nikodym, los representados. El feliz encuentro tendrá consecuencias y lanzará la productividad matemática de Banach, quien firmará su primer artículo con Steinhaus.
El escultor Stefan Dousa diseña en 2016 la escena con motivo del centenario del acontecimiento. Banach – más joven- queda a nuestra derecha.
Aunque Banach esta vinculado al brillante colectivo matemático polaco de Leópolis fue en Cracovia donde nació y desarrolló sus primeros estudios.
El periodo de entreguerras fue para la matemática polaca y húngara una época dorada en un mundo convulso: Leópolis pasó en poco en la corta vida de Banach de ser austrohúngara, a polaca, alemana y soviética. Hoy es ucraniana tras expulsar con cicatrices a los polacos. La creación matemática requiere un ambiente propicio y apasionado que lograron hacer escuela.
El banco forma parte de la escultura con una formulación integral: el lenguaje es herramienta fundamental.
