Revista En Femenino

Diario del Capitán. Fecha Estelar...

Por José Mª Ruiz Garrido @laparejadegolpe

(Parte 1)
Es viernes. El despertador suena temprano, más para la Maestra-Jedi. Pero hace ya un rato que la pequeña Leia ha decidido que prefiere despertarse en nuestra cama, así que el día empieza antes de que en mi móvil suene la llamada de los jawas que tengo por alarma. Las 7:40. Al poco rato, la pequeña está desayunando con su madre, que hoy entra a dar clases un poco más tarde y puede entretenerme un poco más. Mientras, Luke, por una vez, se ha levantado solo, y se viene a remolonear conmigo a la cama. Nos ponemos a ver fotos de Star Wars en Instagram, ya reconoce a Darth Vader, a R2, a Chewbacca, a la princesa Leia, a Boba Fett... Primera sonrisa del día en mi cara.

Diario del Capitán. Fecha Estelar...

Mientras la Maestra-Jedi termina de vestir a Leia, nosotros acabamos de desayunar, y veo que no acaba de solucionarse el problemilla que Luke tiene desde ayer; sigue estreñido. Así que mejor hoy se queda en casa conmigo, pero claro, hay que llevar a la pequeña al colegio. Repartimos besos y salimos cada uno hacia nuestro destino. Llegamos al cole, como cada mañana, al tiempo que suena la sirena, y tengo que explicarle a Leia que esta vez tiene que entrar sola. Pone cara de no entender nada, buscando la mano de su hermano. Al final entra, caminando hacia donde espera su seño, pero no muy convencida. Más despistado aún está Luke, que no entiende muy bien por qué nos volvemos los dos a casa, pero contento de quedarse conmigo.

Las primeras dos horas en casa con el pequeño padawan mejor os las resumo: dolores, llantos, manos agarradas, y muchos abrazos para dar fuerzas y consuelo. La escena se repite varias veces, hasta que por fin parece salir del atasco. La mañana empieza a enderezarse, y el humor de los dos gira 180 grados. It's showtime! Al rato recibo una llamada del compañero , y entre bromas tengo que confesarle que hacía tiempo que no pasaba una mañana solo con alguno de los peques, y que estaba feliz de haberle robado el pequeño Luke al cole. Hasta él parece feliz con eso: - "¡Estamos los dos, papi! ¡Javi Luke y Papi!"-. No puedo describirlo como la segunda sonrisa del día, porque no paramos hasta la hora de ir a por Leia al cole. Saltos sobre la cama mientras yo intento arreglar el cuarto, risas, muñecos y cosquillas mientras intento fregar en la cocina, carreras y más risas persiguiéndolo por el pasillo haciendo el 'tigre', sesión de roughhouse. ¡Cómo lo echaba de menos!

Salimos a buscar a Leia. Se extraña de que no llevemos su mochila, él piensa que vamos al cole, como cada mañana,. Y hasta repasamos el trayecto: la casa rota -en obras-, los coches rojos, el tocón de árbol, el semáforo rojo/verde, las pintadas de la tapia del cole... Leia sale corriendo a mis brazos, contentísima. Me cuenta acelerada que hoy ha sido la encargada de la clase, que se lo ha pasado - "¡muy bien!"-. Ya es raro, porque habitualmente no cuentan nada de lo que pasa de puertas para dentro del cole. Siempre son secretos. Y, tan contenta, le da un abrazo y un beso a Luke. Ya no sé cuántas sonrisas llevo hoy.

Beam me up, Scotty!

(Continuará...)


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