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Diario Disney 52: '¡Rompe Ralph!'

Publicado el 01 septiembre 2014 por Doctorindy
Diario Disney 52: '¡Rompe Ralph!'
Mi relación con este 'Clásico' ha sido peculiar. La primera vez que lo vi me gustó mucho. Personajes memorables y grandes cantidades de ingenio. Molaba. La segunda vez me gustó menos, sin saber porqué. Ahora la he tenido que ver de nuevo, y aunque recuperé casi por completo las sensaciones originales, había algo que me impedía conectar del todo con el film, más allá de algunos detallitos molestos que señalaré más adelante. Algo más complejo. Tras darle vueltas llegué a la conclusión de que lo que me fallaba era el arco personal por el que pasa el protagonista... o lo que yo creía que era el arco.
Veréis, siempre pensé que el viaje de Ralph consistía en comprender que su papel de villano es necesario y que debe aceptar ese papel. Algo de esa aceptación de la propia identidad hay, es el tema general de la peli, pero de ser solo eso, plantea algunos problemas. Ralph (y la audiencia) sabe que su papel de malo es necesario, queda totalmente claro en esa reunión de Malvados Anónimos que abre la cinta, así que no comprendía porqué solo al final de la peli decide volver a su juego y hacer su trabajo con orgullo. ¿Qué ha cambiado? ¿Por qué Ralph ya no busca que los rancios personajes de su juego le traten con respeto? ¿Por qué ya no quiere ser un héroe? ¿Por qué la peli da tantas vueltas para acabar llegando sin justificación a una conclusión que parecía clara desde el principio? Pues porque la peli NO VA DE ESO. El viaje de Ralph no consiste en aceptar que ser el malo es necesario. Vosotros, que sois gente de bien, lista y hermosa, ya lo sabréis, pero dejad que analice esta peli infantil que ha requerido tres visionados para que la entienda. Ejem.
A ver. La medalla que quiere Ralph no es un simple McGuffin. Lo es todo. Es el núcleo de la película. Ralph quiere esa medalla de héroe para tener reconocimiento por hacer su sufrido trabajo. Un reconocimiento superficial. Si tienes una medalla eres un héroe. Si eres un héroe todos te quieren. Fácil. Así que se mete en otro juego y roba una medalla (la roba, no la gana. Detalles). Por una serie de incidentes que comentaré al hablar de lo cojonudo que es el guion, llega a un tercer juego y conoce a Vanellope (ella también tiene lo suyo, ya hablaremos) y gracias a ella llega a comprender lo que es el verdadero reconocimiento. Lo que es el verdadero cariño, la verdadera admiración. Lo que es ser un héroe de verdad para alguien. Y obtiene su medalla. Una que importa. Simplemente por ayudar a una niña a cumplir su sueño. Claro, lo emocionante es que esto lo descubre mientras se convierte en un héroe literal al arriesgar su vida por ella. Y recita el lema de los malos mientras se lanza al vacío, aferrándose a la medalla, a la importante. Ahora se acepta a sí mismo. Porque ha sido él, tal cual es, el que se ha convertido en el héroe de Vanellope. Ah, mientras cae pone la pose de Superman. Detalles.
Claro que después vuelve a su juego, a ser el malo. No porque acepte que es un trabajo vital, ya digo que ese no es su viaje, sino porque ya no necesita ese reconocimiento superficial. Tiene el que realmente significa algo. "Si esa niña me quiere... ¿cómo voy a ser malo?". Última (y maravillosa) frase de la peli. Vamos, que queda muy clarito de qué va el rollo. Y yo sin pillarlo. En fin.
Hala, ya está. Finiquitado el asunto gordo de la peli. Claro, una vez comprendido esto ya me parece la leche. Hacia tiempo que no se veía en Disney un peso emocional tan notorio. Pero bueno, hablemos de otras cosas.
Lo más llamativo es el ingenio del film, claro. Monta un universo propio con reglas bien definidas que se incrustan en el espectador sin que este se de cuenta, con un brillante uso de la exposición. Y los mundos videojueguiles que presenta son flipantes. Cada uno con su estilo visual, con su atmósfera. Estamos ante un 'Clásico' con personalidad artística propia, incluso en el diseño de los personajes. ¡Y es CGI! Rayos, ¿será porque está concebida para ser CGI? Ay, vaya ideas tengo.
Sobre la construcción del guion, que es el factor de este que más me gusta, lo que destaco es lo bien que se aprovechan los elementos con los que juega. La amenaza que propicia el clímax y da a Ralph su momento de heroísmo viene de algo que él mismo causó, y da pie a una subtrama para los personajes secundarios. O por ejemplo, la medalla que Ralph roba se usa para conectarlo con Vanellope por primera vez, para que ambos tengan que juntarse, vaya. Y de forma muy inteligente.
Pero lo guay de verdad es el uso de los personajes. Vanellope tiene su propio arco independiente, que sin embargo también tiene que ver con aceptar la identidad propia, pero en otro sentido. Esto le da un peso brutal en la peli, llegando a ser tan protagonista como Ralph, acaparando, de hecho, el cojonudo giro de guion del film. Si hasta el villano está más conectado a ella que a Ralph... o eso diría si dicho villano no fuese, mediante otro giro bien chulo, algo en lo que Ralph podría haberse convertido, lo cual me parece genial, cohesiona mucho la película.
En cuanto a los secundarios cómicos... no hay. NO HACEN FALTA. En su lugar tenemos a Repara-Felix Jr. y a la sargento Calhoun, personajes con entidad propia que protagonizan su subtrama, como apuntaba antes. Subtrama que es, de hecho, esa amenaza que propicia el clímax. De verdad, vaya guionazo. Tan complejo o más que el de 'Tiana y el Sapo' y tan bien atado (o casi. Hay cosillas chungas que comentaré en breve) como el de 'Enredados'. Se ve beneficiado por un acertadísimo montaje.
Pero, ¿cómo son los personajes en sí? Bueno, con semejante viaje emocional, Ralph es un protagonista estupendo. Felix, el bueno del juego de Ralph, es, contra todo pronóstico, un tío majísimo. Lo fácil hubiese sido invertir roles, pero esto es mucho más interesante. Calhoun es genial. Una mezcla entre Sarah Connor y la teniente Ripley. La clásica tía dura y molona. Y su diseño merece comentarse. Normalmente, cuando quieren hacer guapa a una chica generada por ordenador acaba pareciendo, en el mejor de los casos, una muñeca. Y cuando quieren alejarse de esto se las caricaturiza tanto que pierden el atractivo de las chicas animadas tradicionales. No sé qué han hecho con Calhoun, pero lo han conseguido: Es la única chica animada por ordenador que está buena, al menos que yo sepa.
El villano es discreto, pero consigue sorprender en esos dos giros de guion.
Pero sin duda, la estrella es Vanellope. Para comérsela. Increíble que hayan convertido el modelo de niña irritante y listilla en algo tan sumamente adorable.
Dios, mirad qué tocho me ha salido y aún no he comentado lo negativo, lo que impide a la peli llegar a la gloria absoluta. Son varias cosas. El humor, más allá de las geniales referencias frikis, no siempre acierta.
El romance entre Felix y Calhoun sobra de forma escandalosa.
El momento que separa a Ralph y Vanellope es un poco forzado. Ralph no sabe que lo que le cuenta el Rey Candy es mentira, en teoría está haciendo lo correcto. No mola que la peli use lo que hace como el punto de inflexión que le obliga a darse cuenta de lo que es importante de verdad y todo eso. Hubiese quedado mucho mejor que destrozase el coche a cambio de la medalla que robó, y no porque crea que está salvando a Vanellope. Entiendo la necesidad narrativa del malentendido, ojo, sobretodo porque da pie al gran giro de guion, es solo que no me gusta que se use como el "oh no, ¿qué he hecho?" de turno.
Y por último, lo más importante: No me gusta nada que los personajillos del juego de Ralph lo aprecien al final de la peli. Quita fuerza al arco del protagonista. Esos personajillos han sido definidos como unos cretinos (de forma un poco gratuita, por qué no decirlo), así que no debería cambiar nada el que se den cuenta de que sin Ralph, no hay juego. Bastaba con que Felix lo valorase, pues ha sido caracterizado como un buen tipo. Es creíble.
Son cosillas que me chirrían, aunque se pueden perdonar. Estamos ante un 'Clásico' estupendo. Quizá algún día esté entre mis favoritos. De momento, se queda razonablemente cerca. Sus virtudes son numerosas y muy poderosas, sin duda.
Y tras este... llega el terremoto. EL GORDO. Ay, Dios. Vaya final de Diario más explosivo nos espera...

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