Revista Opinión

Diego Pedro López Acosta, un maestro del oficio radiofónico

Publicado el 13 marzo 2024 por Manuelsegura @manuelsegura
Diego Pedro López Acosta, un maestro del oficio radiofónico

Este mes de marzo, en vísperas de la primavera, está resultando devastador en lo que a despedidas de amigos se refiere. Desde que llegué a la radio, a comienzos de la década de los ochenta, Diego Pedro López Acosta, fallecido este pasado martes a los 88 años, fue una de las personas que más me enseñó en el oficio. Periodista y técnico de radiodifusión, se había iniciado con apenas 17 años, mientras acababa de cursar el Bachillerato, en aquella formidable escuela de radiofonismo que fue Radio Juventud de Murcia, instalada entonces en un edificio en las inmediaciones del Paseo del Malecón. Allí, personajes como el maestro Doroteo Benavente, el cura Juan Hernández o el periodista y abogado Antonio Crespo, lo orientaron en sus primeros pasos.

Desde ese momento, López Acosta encaminó su carrera en la dirección indicada para convertirse en un destacado guionista y ambientador musical, dirigiendo programas no solo de corte cultural y de entretenimiento, sino también de índole informativa. Cuando aparecí por primera vez por la emisora de Radiocadena Española, dirigida por el legendario Adolfo Fernández, ya en la calle Alféreces Provisionales y rebautizada luego como Isaac Albéniz, Diego Pedro era jefe de programas y su imagen en la redacción, sentado frente a la inseparable Olivetti, calada con papel cebolla y los correspondientes calcos, golpeando de forma compulsiva pero armoniosa las teclas de la máquina, permanece aún hoy registrada en mi retina.

López Acosta escribiría también sendos ensayos sobre la radio, reivindicando la tarea del escritor en ese medio, trabajo que vio la luz en 1988, o analizando el papel del lenguaje y la literatura en el mismo, publicado en 1991. Pero una de sus auténticas pasiones, aparte de la radio, siempre fue el cine. Consumado experto en el Séptimo Arte, Diego Pedro era una enciclopedia viviente a la hora de conocer detalles sobre esta o aquella película o este o aquel actor, actriz o director. Había visto mucho cine y siempre sabía de lo que hablaba, como ha dejado constancia en sus innumerables artículos y críticas, así como en las sesiones de cine-fórum, conferencias o mesas redondas en las que ha participado. En su honor y en su recuerdo, escribo estas sentidas líneas escuchando de fondo More, la envolvente canción de la banda sonora que Riz Ortolani y Nino Oliviero compusieron para la película Mondo Cane.

En 1968 se adentra en el mundo del cuento y recopila una serie de estos en el volumen que tituló ‘Sala de espera’. En 1996 publicó ‘Memoria de agosto’, una suerte de relatos costumbristas centrados en la localidad marmenorense de Los Alcázares, con motivo de la vigesimoquinta edición de su Semana Internacional de la Huerta y el Mar.

Colaboró, además, durante años, en el diario La Verdad con numerosos artículos de temática variada y que fue publicando bajo el epígrafe ‘Las hojas vivas’, quizá en contraposición a ‘Les feuilles mortes’, aquella canción francesa de 1945, con letra de Jacques Prévert y música de Joseph Kosma, que popularizó el afamado actor y cantante Yves Montand. Precisamente, una obra con ese mismo título, escrita por uno de sus hijos, Diego Pedro López Nicolás, obtuvo en 2007 el XXI Premio Internacional de Cuentos Max Aub.

Se jubiló en Radio Nacional. Formó parte de una tertulia en Onda Regional, entre otros, con el pintor José María Párraga, y llegó a ser miembro del consejo de administración de la emisora autonómica. En 2018, López Acosta fue premiado con la Antena de Plata de la Asociación de Profesionales de Radio y Televisión de la Región de Murcia por su larga y dilatada trayectoria radiofónica, distinción que recibió durante un acto celebrado en el Teatro Romea de la capital y de manos del presidente de la Comunidad Autónoma, Fernando López Miras.

Una de sus frases preferidas, siendo como era un hombre de radio donde la voz se convierte en elemento consustancial, siempre fue aquella de que si alguien no tiene algo interesante que decir, lo mejor es que se calle. Muchas veces, la radio actual suena a ruido, tan distinta y distante de aquella en la que algunos tuvimos la suerte de iniciarnos en el oficio con gente como él. Buen viaje, maestro. Gracias por tus enseñanzas. Seguro que nos volveremos a encontrar algún día y podré situarme, de nuevo, ante uno de tus impecables guiones.


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