Tengo por cierto es construcción lingüística en franco desuso que debería reclamarse. Ayer la usé en una conversación larga y pasó (imagino) desapercibida. Las que me llegan de otros las aprecio y hasta hago constar el agrado o la sorpresa que por lo común me causan. El lenguaje es un cuerpo volandero y bastardo.
Da el ánimo a veces indicios de flaqueza y el atento desaliento se apresta a hacer serio acto de presencia y no sabe uno cómo gobernar esa mudanza.
