Revista América Latina

Dignidad humana y recuperación de los territorios

Publicado el 22 enero 2013 por Tetenoemi @TeteNoemi

Entrevista al qarashe Félix Dïaz, de la comunidad Qom Potae Napocna Navogoh de la provincia de Formosa, Argentina.

Nora Cortiñas y Felix Díaz [Dignidad humana y recuperación de los territorios]

Nora Cortiñas y Felix Díaz

El Descamisado: ¿Qué es tierra comunitaria?

Félix Díaz: Bueno, muy buenas tardes, para mí es un gusto poder estar presente en esta entrevista. Yo soy Felix Díaz, líder de la comunidad Qom Potae Napocna Navogoh de la provincia de Formosa. Estoy aquí para resolver el conflicto que estamos arrastrando y que nos hizo visibles en 2010 y 2011, cuando nos hemos instalado en Capital Federal. Creíamos que era la solución presionar y buscar alianzas, pero, lastimosamente,  hemos sido engañados nuevamente por la creencia que nosotros tenemos al ver a una autoridad nacional o a algún representante del Estado, siempre con esa forma de trato bueno que nos dan. Somos muy creyentes  del trato de persona en persona, porque creemos en la palabra. A pesar de ello, hemos aprendido cómo ir legitimando los reclamos, las cuestiones judiciales, la alianza con los profesionales, organizaciones de DDHH; o sea, hemos por lo menos fortalecido esa alianza que nos encontramos en este campo social, que para nosotros es muy complejo, y que nos ayudó a reconocer quiénes somos, de dónde venimos y qué es lo que queremos. A partir de esa lucha empezamos a pensar el tema territorial.

Nosotros estamos preocupadísimos por el tema del avance del Estado hacia nuestras comunidades. Muchos de nuestros territorios que tenían recursos naturales como agua, montes, campo, ahora están en manos de personas que no son indígenas. Algunos están con la administración de Parques Nacionales, del Instituto Universitario de la Provincia a través de la Facultad de Formosa o del Gobierno Nacional. Nos despojaron tierras que para nosotros es la vida, por eso le llamamos “Tierra madre”, porque es la que nos cobija y nos sostiene en momentos difíciles. No miramos la tierra como un negocio o una mercancía, o como Gildo Insfrán dice “¿Para qué quieren los indios tanta tierra si no la trabajan? ¿Para qué quieren montes si no producen? La artesanía que ellos hacen no va a cambiar económicamente al Estado, porque lo que lo cambia es el desarrollo económico del país, es la explotación de las tierras”. Esos argumentos nos preocupan mucho porque cuando empezamos a manifestarnos contra este sistema ya nos consideran como delincuentes, nos persiguen y nos llaman usurpadores de la tierra que ha sido cuidada por los mismos indígenas desde hace miles de años. Es muy injusto y es la forma de exterminar a los pueblos indígenas. Lo vemos como un genocidio, porque no nos escuchan. No puede ser que un Estado democrático que debería ser distinto al de la época militar sea peor: Designan a funcionarios a dedo que no saben nada, y los profesionales quedan afuera. Esa gente, como está desesperada por un trabajo, se vuelve sumisa y le manipulan la dignidad humana, que para nosotros es fundamental para convivir como personas.

Cuando vinimos acá encontramos gente que ya venía trabajando y que tiene muchísima experiencia, especialmente las Madres de Plaza de Mayo, el caso de la APDH de La Matanza, SERPAJ, donde está Adolfo Pérez Esquivel. Son organismos que nos dieron la mano en ese momento tan difícil y que aun ahora nos acompañan para que en el momento preciso seamos una alianza para dar vuelta este sistema de poder central, de trato brusco de la dignidad humana.

A pesar de que el Estado argentino reconoce la preexistencia de los pueblos originarios y dice garantizar el respeto a esas culturas, no trabaja en una política igualitaria para nuestros pueblos. Crean espacios para generar más conflictos, como designar indígenas en los puestos públicos para anular el reclamo de la recuperación de los territorios. Tenemos que estar justificando que estamos peleados internamente, cuando ellos mismos generan esa división y desde afuera publican que la comunidad indígena está peleada. Nosotros siempre decimos “¿Y los partidos políticos? ¿No están peleados? ¿La oposición no está peleada?”; nos miran a nosotros como un pueblo desorganizado, y se argumenta algo que no es el tema de discusión. Lo que más queremos es ser los constructores de nuestro propio destino, con ese respeto que el Estado tiene que garantizar. Lo que hoy nos hace el Estado es muy triste y lamentable: crean personerías jurídicas que están confrontadas legalmente. A nosotros nos dieron personería jurídica nacional en el año 2011 y la otra, que es una asociación civil provincial -y tiene el título de las tierras- es la que está en vigencia. Nos dividen legalmente y dilatan los tiempos: Anteriormente  teníamos un solo representante, que era la asociación civil provincial, ahora somos dos y eso nos genera conflicto. Fíjense que en el año 1985, cuando la provincia le otorgó la personería jurídica provincial a la “Asociación Civil La Primavera”, se nos quitó una parte de la tierra y se compensó con territorio de Parques Nacionales, entonces ahora hay una superposición de títulos. Ese tema nunca se discutió. El ministro González terminó diciendo que la comunidad amplió sus tierras, que ahora tiene en su título 5187 hectáreas y que anteriormente eran 5000 hectáreas, pero cuando tratamos de usar ese territorio que ha sido “compensado”, Parques Nacionales nos impide ingresar porque es un área de conservación, y la familia Celía, que nos usurpó las tierras, también tiene legitimidad y respaldo del gobierno provincial. Por otro lado están las tierras donde está el señor Villafañe, que tiene 600 hectáreas de tierra indígena, y no podemos ingresar porque hay un empresario. Entonces es mentira que el Estado “nos amplió” los territorios. En realidad hubo una reducción que, aproximadamente, según el cálculo que hacemos, nos deja unas 3300 hectáreas en nuestras manos. El Estado no quiere escuchar nuestra versión porque no le conviene, le conviene que el indígena sea explotado, que sea como decía un líder indígena en nuestra comunidad, “el perro”. Un hermano nuestro que creíamos que era un dirigente nos decía en una asamblea “Yo soy el perro de Gildo”… ¡Él mismo se califica de esa manera!

Nos preocupa mucho que se sigan generando leyes que no se aplican. Por ejemplo, la Ley de Emergencia Territorial que se creó en el año 2005 está venciendo su aplicación en 2013 y no se ha relevado ninguna tierra en Formosa, se crean leyes para bajar recursos económicos que caen en manos de  punteros. Así vienen las campañas y la compra de conciencias.

Los líderes indígenas tienen que generar una actitud de cambio en esta lucha que no mire al Estado como su salvador. La salvación está en el propio pueblo indígena, porque ahí están los problemas. Si trabajamos juntos, las respuestas se van a dar a través de esa unidad.

Yo estoy recorriendo muchas comunidades: en Formosa viajé a la zona oeste y hay una situación muy lamentable, anduve por Chaco, en la zona del impenetrable, también en Salta, luego con las comunidades Wichí y hace poco en Entre Ríos, con los charrúas. Viajé también por Neuquén. Es común el tema del despojo territorial, así que vamos a seguir gritando para ampliar esta articulación y, con el tiempo, tener una organización fuerte e independiente. Estamos esperanzados en que esta conciencia vaya generándose y sea favorable para nuestra juventud, para darle el valor que corresponde a los jóvenes.

La Argentina está cumpliendo sus doscientos años de independencia pero aun así yo creo que no hay una forma propia de organizarse de los argentinos: dependemos de otro modelo, que jamás va a coincidir con nuestra forma propia de cultura. Uno va a Paraguay y ve otra forma de vida, va a Bolivia y es otra. O sea, tenemos nuestras propias costumbres y estamos aplicando las reglas de otros países: no estamos valorando lo que somos, estamos valorando algo que nos impusieron.

El Descamisado: Están yendo hacia una organización nacional de los pueblos originarios

Félix Díaz: Nosotros estamos trabajando para conformar una unidad: no una organización, sino una unidad de los pueblos, porque tuvimos una experiencia con la conformación de una organización a nivel nacional y luego hubo varias otras que tomaron el nombre y se beneficiaron un grupito de indígenas. Lo que proponemos es tener una organización que esté conformada por varios pueblos y que no sea uno el que decide, sino un consejo de líderes que estaría conformando esta organización, para ser el contralor de la acción de los referentes. A mí me interesa ir a los territorios porque es ahí donde está la fuerza y la preocupación de la gente, no en los dirigentes sueltos que muchas veces tiene un cargo del Estado. Eso engaña a la gente. Para nosotros los líderes no tienen que tener sueldo del Estado, tiene que ser independientes para que tengan su fuerza y su voz y representar independientemente a su pueblo. Cuando tenés un cargo adentro del Estado ya no sos representante, sos funcionario y ahí termina todo.

Fte.: Revista El Descamisado


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