Ante el trabajo de las directivas o las obreras la igualdad no es un acto de justicia, sino de galantería y caballerosidad de los hombres hacia las mujeres, aunque las feministas radicales odien esas “deferencias machistas” que exigen airadamente.
Ante el trabajo de las directivas o las obreras la igualdad no es un acto de justicia, sino de galantería y caballerosidad de los hombres hacia las mujeres, aunque las feministas radicales odien esas “deferencias machistas” que exigen airadamente.