Revista Cine

Directores que han envejecido bien

Publicado el 10 mayo 2021 por La Henryteca @LaHenryteca
Por Antonio López.

Repasamos la lista de los monstruos del cine que todavía están en activo; los directores que son un ejemplo de cómo envejecer bien, que ya nunca van a perder el interés del público, y que van a conseguir despedir su carrera en pleno éxito: Clint Eastwood, Steven Spielberg o nuestro Pedro Almodóvar no pueden faltar en la lista.Directores que han envejecido bienCineastas que envejecen bien: los mejores directores en activoMuchos directores de cine tienen una etapa de éxito y después caen en el olvido. Solo unos pocos maestros consiguen retener la atención del público y de la crítica en su vejez, y por ello se niegan a jubilarse. Siguen la estela de genios como Alfred Hitchcock, que consiguió no tener ninguna etapa de decadencia en su carrera y cerrarla con dos comedias macabras muy logradas, Frenesí (1972) y La trama (1976), o Luis Buñuel, que se despidió del cine ya anciano con una de sus mayores obras maestras, Ese oscuro objeto del deseo (1977).Vamos a repasar la lista de directores que ya no están de moda pero porque se han convertido en clásicos situados por encima del bien y del mal. Su prestigio ya nunca va a decaer y, aunque puedan tener altibajos, cualquier cosa que hagan despierta interés. Es evidente que no son el último grito y que mostrar preferencia por ellos no es lo más cool: los comentaristas que quieran ser iconoclastas y marcar las nuevas tendencias no van a hacerlo reivindicando a veteranos totalmente consolidados que no necesitan ya que nadie los reivindique. Por ello habrá quien les llame pollaviejas, pero se trata de maestros que consiguen que, pese a su avanzada edad, cuando vemos que son trending topic en una red social lo primero que se nos viene a la cabeza no es que han fallecido sino que tienen una nueva película de éxito, y eso lo consiguen los nueve que vamos a mencionar a continuación y pocos más.

MAESTROS DEL CINE VETERANOS EN ACTIVO

Woody Allen

Directores que han envejecido bienAntesFue uno de los reyes en los años 60 de lo que se llamó la stand-up comedy, muchas décadas antes de que los monologuistas se pusieran de moda en las televisiones de nuestro país. Consiguió llevar a cabo durante los 70 una difícil transición entre películas que eran sucesiones de gags disparatados y un cine dramático donde mostraba sin reservas su admiración por los grandes maestros europeos, en particular Bergman y Fellini. Su deseo de permanecer al margen de Hollywood se evidenció cuando no se molestó en recoger su Oscar por la comedia dramática Annie Hall (1977).AhoraAunque algunos consideren que su cine está superado y sus mejores años quedan lejos, ya les gustaría a muchos que su etapa de presunta decadencia incluyera títulos tan brillantes como Medianoche en París (2011) o Blue Jasmine (2013). Es cierto que Allen es un adicto al trabajo que empalma una película con otra de manera continua desde hace 50 años, que el nivel de calidad en una obra tan vasta solo puede ser irregular y que su universo acaba resultando repetitivo, pero el público sigue asistiendo fiel y tercamente a su cita anual con él pese al desdén de influencers en busca de la última moda  e incluso al intento de boicot por parte de ofendiditos.

Pedro Almodóvar

AntesUn joven empleado de la telefónica oriundo de un pueblo de La Mancha se traslada a Madrid y no tarda en rodearse de los personajes más iconoclastas de la capital convirtiéndose en uno de los reyes de la llamada movida madrileña de los años 80 y pasando de películas pop amateur irreverentes y provocadoras propias de una sesión golfa a conquistar a la crítica y a la cinefilia más heterodoxa con su híbrido de melodrama y esperpento que mezcla referentes de cine clásico de Hollywood y neorrealismo italiano con telenovelas y anuncios publicitarios. Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988), su homenaje a la alta comedia norteamericana, le abre las puertas del éxito masivo y del mercado internacional.AhoraEs el único director español presencia habitual en el festival de Cannes, además del cineasta activo en habla no inglesa más famoso del mundo. Pese a que, sobre todo en su propio país, muchos de sus últimos títulos se consideren faltos de inspiración, gracias a la autoficción de Dolor y gloria acaba de ser capaz de poner en pie a la crítica y al público internacionales y a la Academia española del cine, además de rozar de nuevo el que habría sido su tercer Oscar. Con este título ha consolidado definitivamente su condición de maestro intocable del cine pese a quien pese.

Constantin Costa – Gavras

AntesSe coronó como el rey del cine político en 1969 con Z, una crítica a la dictadura militar griega de aquella época, y ha mantenido este puesto hasta entonces sin que nadie haya podido hacerle sombra gracias a éxitos como Estado de sitio (1972) y a sus exitosas incursiones en Hollywood con Desaparecido (1982) o La caja de música (1989).AhoraEn su madurez Costa-Gavras sigue coherente y fiel a sí mismo metiéndose en líos como denunciar la complicidad de la Iglesia Católica con el nazismo en Amen (2001). Tampoco duda en abordar las temáticas más actuales, como la corrupción del sistema bancario con El capital (2012) o la crisis de deuda de su país de origen, Grecia, en la reciente Adultos en la habitación (2019).

Clint Eastwood

Directores que han envejecido bienAntesConseguir prestigio como director cuando se tiene una carrera de éxito como intérprete no es fácil, como bien saben Bradley Cooper, Jack Nicholson, Jodie Foster, o incluso Kevin Costner o Mel Gibson, que no lograron consolidarse tras la cámara pese a conseguir un Oscar. Eastwood fue perseverante y, tras un debut que pasó casi inadvertido con el thriller Escalofrío en la noche (1971) y dirigir una larga lista de títulos protagonizados por él mismo, alcanzó al fin el reconocimiento de la crítica a partir de Bird (1988) y que se le viera más como director que como actor al consagrarse con Sin perdón (1992).AhoraPese a su avanzada edad, en la actualidad Eastwood es uno de los cineastas más prolíficos de Hollywood y el público amante del cine más a la antigua sigue acudiendo con fidelidad a su cita con títulos como American sniper (2014) o Sully (2016).

Ken Loach

AntesTras una sólida experiencia en televisión, triunfa en la gran pantalla en 1969 con Kes, la historia de un niño con la que definirá su estilo de cine social y de defensa de la clase trabajadora británica que lo coloca entre lo más destacado del llamado free cinema británico de la época. El prestigio internacional lo consigue en los primeros años 90 al ser premiado en Cannes con Agenda oculta (1990) y poco después con Lloviendo piedras (1993), que lo consolidan entre un público fiel amante del cine de denuncia.AhoraLoach ha continuado hasta la actualidad su carrera bajo la premisa rigurosa de ver el cine como una forma de militancia y de activismo político y social. Su historia de amor con su público y con el festival de Cannes, que le ha recompensando con su máximo premio con El viento que agita la cebada (2006) y con Yo, Daniel Blake (2016), parece no tener fin, ni tampoco su posición de referente en el cine europeo por su estilo semidocumental y su mirada épica sobre los héroes de la clase obrera.

Roman Polanski

AntesEn los años 60 recogió el guante ofrecido por Psicosis, de Alfred Hitchcock, y fundó las bases del cine de terror moderno, primero desde la vanguardia con Repulsión (1965), y luego llevando el género al mainstream en otra obra maestra, La semilla del diablo (1968), además de adelantarse a su tiempo con la comedia paródica El baile de los vampiros (1967). Luego demostró su versatilidad y su adaptación a Hollywood con su acercamiento al cine negro en Chinatown (1974). Su peculiar estilo visual y su capacidad para crear un tono distanciado y una atmósfera opresiva lo convierten en uno de los directores más influyentes en el cine de las últimas décadas.AhoraCuando parecía cómodo en una posición de cineasta de culto que hacía pequeñas películas de autor apreciadas por la crítica pero sin excesiva relevancia, como Lunas de hiel (1992) o La muerte y la doncella (1994), el productor Alain Sarde lo elevó a la categoría de gigante del cine con El pianista (2002), un relato autobiográfico que, probablemente por ser contado de primera mano, conseguía marcar un hito en el tratamiento de un tema que ya parecía tan trillado como el holocausto judío. Con posterioridad Polanski, ya en su posición de mito viviente con el que se pelean por trabajar los mejores actores de Hollywood y de Francia, ha seguido llevando a cabo obras tan lúcidas y llenas de humor negro como El escritor (2010) o La Venus de las pieles (2013).

Martin Scorsese

AntesEn su juventud, él y un grupo de jóvenes directores cinéfilos consiguieron su sueño de conquistar Hollywood, marcar la tendencia y ser la referencia del cine de su tiempo, consiguiendo conjugar el mismo triunfo comercial de los cineastas de la época clásica con el prestigio y el espíritu independiente y rompedor de los autores europeos a los que también admiraban. Por entonces llamaba la atención con Malas calles (1973) y se consolidaba con el que seguramente siempre será su título más emblemático, Taxi driver (1977).AhoraA comienzos de los años 90 reverdeció sus laureles alcanzando con Uno de los nuestros el aplauso unánime y la condición de clásico en activo que ha logrado mantener hasta la actualidad, en la que se le puede calificar de leyenda del séptimo arte, no solo por la repercusión de sus estrenos sino por su labor como historiador del cine. Tal vez sea el director vivo más venerado; Netflix no ha dudado en financiar su último proyecto, El irlandés, con la evidente intención de conseguir prestigio para la oferta cinematográfica propia de la plataforma.

Steven Spielberg

Directores que han envejecido bien
AntesNo es un autor en el sentido tradicional del término, pero Spielberg sí es el nombre fundamental de la evolución que vivió la industria de Hollywood en los años 70 y 80 hacia un cine de gran presupuesto, basado más en la acción y los efectos especiales que en las estrellas y en los personajes, destinado a un público familiar y lo más amplio posible. Su cumbre comercial fue E.T. (1982), récord mundial de taquilla que tardó muchos años en superarse, aunque sus obras más reconocidas artísticamente son Tiburón (1975) y En busca del arca perdida (1981). Su nombre es tanto o más relevante como productor que como director, siendo responsable de buena parte de los mayores éxitos comerciales de la época.AhoraLo más ejemplar de la carrera de Spielberg es lo bien que ha asimilado el inevitable final de su etapa como Rey Midas de Hollywood, cuyo canto del cisne fue Parque jurásico (1993). Saber encontrar tu lugar fuera del número 1 cuando has ocupado ese puesto durante muchos años en tu juventud no es nada fácil, y para comprobarlo solo hay que ver a Madonna. A partir de los años 90, tras conseguir por fin el Oscar de Hollywood, ha sabido reorientar su obra hacia un cine más adulto alternando proyectos muy ambiciosos comercialmente como La guerra de los mundos (2005) o Las aventuras de Tintín (2011), con otros no tan mayoritarios de temática histórica o sociopolítica, como Munich (2005) o Lincoln (2012), cediendo solo una vez, con Ready player one (2018), a la manida nostalgia de los años 80.

Paul Verhoeven

AntesHabiendo sido el director de más éxito de taquilla de los Países Bajos durante los años 70, no tuvo inconveniente en partir de cero nuevamente en Hollywood y conquistar el mercado internacional con dos de los títulos más importantes de la historia de la ciencia-ficción: Robocop (1987), la piedra angular del subgénero cyborg con permiso de Terminator, y Desafío total (1990), la antesala de todos los juegos entre la realidad y la representación que dominarían el género en las siguientes décadas. A continuación llevó a cabo la que en España sería la película más taquillera de la historia hasta la fecha, Instinto básico (1992), la cumbre del thriller erótico tan de moda en la época.AhoraCuando parecía disfrutar de un apacible retiro tras haber vuelto a su país para realizar un notable trabajo sobre la ocupación nazi, El libro negro (2006), consigue sorprender a propios y extraños al desenvolverse como pez en el agua en su primera incursión en el cine galo con Elle (2016), logrando un thriller a la vez muy francés y muy Verhoeven, que arranca en quinta y mantiene un pulso narrativo vigoroso a través de un logradísimo tono surrealista. ¿Cuántos directores son capaces de reciclarse con tanto éxito con casi 80 años?


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