DIRECTOR: Quentin Tarantino
GUIÓN: Quentin Tarantino
MÚSICA: Varios (Ver tracklist)
REPARTO: Jamie Foxx, Christoph Waltz, Leonardo DiCaprio, Kerry Washington, Samuel L. Jackson, Don Johnson, Walton Goggins, James Remar, Dennis Christopher, Michael Parks, Bruce Dern, Franco Nero, Nichole Galicia, Jonah Hill, Tom Savini, M.C. Gainey, RZA, Todd Allen, James Russo, Tom Wopat, Misty Upham, Gerald McRaney, Cooper Huckabee, Laura Cayouette, Amber Tamblyn, David Steen, Zoe Bell, Michael Bowen, Robert Carradine, Quentin Tarantino
SINOPSIS
En Texas, dos años antes de estallar la Guerra Civil Americana, King Schultz (Christoph Waltz), un cazarecompensas alemán que le sigue la pista a unos asesinos para cobrar por sus cabezas, le promete al esclavo negro Django (Jamie Foxx) dejarlo en libertad si le ayuda a atraparlos. Él acepta pues luego quiere ir a buscar a su esposa Broomhilda (Kerry Washington), una esclava que están en una plantación del terrateniente Calvin Candie (Leonardo DiCaprio).
CRÍTICA
Después de muchos años coqueteando con el western, ejemplo de ello son los memorables arranques de ‘Kill Bill: volumen II’ y ‘Malditos Bastardos’, Quentin Tarantino tenía una oportunidad de oro subiéndose a lomos de un género tan goloso como complicado. Sin embargo el autor de Knoxville siempre se le ha caracterizado por romper los esquemas más tradicionales del cine, y en su último film, no iba a ser menos.

Siempre he considerado a Tarantino un experto elaborador de ensaladas cinematográficas, (apoyado en su enciclopédica memoria cinéfila), cogiendo elementos de unos y otros films, y mezclándolos y sazonando a su gusto, casi siempre con éxito. Ese fue el secreto de una fórmula, tan eficaz como limitada, sin embargo le valió para conseguir colocar varias de sus películas entre las más icónicas y referenciales de los últimos veinte años del cine norteamericano.
En ‘Django desencadenado’, el tema de la venganza vuelve a ser el eje central, y a pesar de que no es ni nuevo, ni original, (el western y en especial el spaguetti-western utilizaba las “vendettas” casi como denominador común), encaja perfectamente para sacar adelante una historia ambientada en el sur sacando punta al tema del esclavismo de principios de siglo veinte.
Esta curiosa combinación cristaliza en el apartado musical, donde se cruzan por primera vez, el funk y el Hip Hop con las piezas a piano de los compositores Luis Bacalov y Ennio Morricone. Por supuesto añadiendo además gratas dosis de violencia desmedida y sin ningún tipo de auto-censura, algo que no me parece criticable, puesto que si algo deja muy claro el realizador es que lo que vemos es ficción, y por si fuera poco de un tono semi-paródico y artificial. La violencia de ‘Django’ no daña la vista, es perfectamente asumible.
Como suele pasar en sus últimos films, existe un exceso de metraje, puesto que a pesar de que la historia no lo necesita, se antoja difícil otra manera de encajar tanto diálogo, y en eso el realizador de ‘Reservoir Dogs’ parece muy escrupuloso, sus líneas parecen intocables. Y hablando de líneas, por primera vez en el universo Tarantiniano la narrativa es lineal, y salvo algún que otro flashback esporádico no existen saltos espacio-temporales en la historia, con lo que se elimina el componente episódico tan característico de su cine.

El principal problema para el realizador ‘Jackie Brown’ es que en este film ya no sorprende como antaño, aunque sigue siendo cine de lo más disfrutable y entretenido, da la sensación que desde los volúmenes de ‘Kill Bill’ se está conformando con películas de menor calibre a lo que estábamos acostumbrados y se limita a realizar films por y para sus fans (entre los que me incluyo), prueba de ello, es que ya no sólo copia de sus referentes, se empieza a copiar a sí mismo, y esto no sé si es un ejercicio de ingenio o vanidad, ya que varias escenas de ‘Django desencadenado’ nos resultan muy familiares y con un aire de ‘deja-vu’ dentro de su corta e intensa filmografía.
La conclusión es que Quentin se ha encadenado a Tarantino, una especie de madurez inversa, que le llega de sobras para realizar films plausibles y por encima de la media, pero una decepción para los que estábamos esperanzados de que el nivel de (trascendencia) de su cine iría in-crescendo.
Un artículo original de Me va de cine