La Vega Baja del Segura constituye uno de los conjuntos hidráulicos de gran interés que enlaza con la frondosa huerta ilicitana. Canales, azarbes, acequias, ruedas hidráulicas, molinos, estaciones de bombeo o acueductos forman un conjunto a preservar y que sigue en uso.
San Fulgencio destaca como una de esas huertas ganadas en el siglo XVIII por desecación y con una estructura de riegos de inicios del siglo XX por bombeo de las aguas “sobrantes” (¿?) del Segura poco antes de su desembocadura en Guardamar.

Nos llamaron la atención las manualidades de la Asociación de Mujeres para decorar la Navidad. Se usan (¿reciclan?) fondos de botella de plástico circulares con estrella pentagonal para rigidizar. Unidas de tres en tres en cada vértice constituyen curiosos dodecaedros estrellados.

Las estructuras recuerdan algunos de los dodecaedron (solidum duodecim basium pentagonalium) de Perspectiva corporum regularium (1568) del orfebre geómetra Wentzel Jammitzer.
Los dodecaedros se han construido en verde para las zonas verdes y en rojo para las casas.
