– Voto Brios mi buen Sancho, ya no sé quien son gigantes y quien molinos. Veo a villanos arropados con coloridos trapos, pero la nobleza y los burgueses visten sus costosas ropas de siempre y no precisan de trapos para ocultar sus harapos. Unos gritan en palacios, otros en instituciones, algunos se dejan oír detrás de letras impresas, pero a los que en la calle alborotan... los alguaciles golpean.
Pícaros y villanos, sin trabajo o mal pagados, muestran aprecio de quien reciben desprecio. Les hablan de nación, de independencia o de unidad, para ocultar la corrupción que vacía sus bolsillos, hurta su dignidad y al fango los arroja. Estos bellacos, disfrazados de caballeros, enfrentan a villanos que al descuido dejan sin hacienda ni salario… para luego contentar al venderles una patria o regalarles un país.
Vayamos pues a Barcelona a cumplir mi destino. A mostrar las artimañas de aquí y los artificios de allí.
– Mi señor... será escenario de vuestra derrota. Olvidaros de estas lides, de estas guerras y banderías que afectan a vuestro seso y enturbian vuestra cordura.
"¡Aquí fue Troya, aquí mi desdicha... Aquí se oscurecieron mis hazañas; aquí, finalmente, cayó mi ventura para jamás levantarse!". (Don Quijote en Barcelona, al enfrentarse y perder el duelo con el Caballero de la Blanca Luna).
