
Hay un lugar secreto en el pechodonde el miedo tiemblapero no gobierna.Un rincón pequeñoque resiste a la nocheaunque el viento sople con furiay la tormenta insista en quedarse.
Allí arde la esperanza.
No es un fuego escandaloso,no es un relámpago brillanteque deslumbra a la multitud.Es una llama humilde,como la de una vela encendidaen medio de un apagón interminable.
Y sin embargo,basta.
Basta para dar un paso máscuando las fuerzas parecen rotas.Basta para creerque el amanecer no es un mitosino una promesa en camino.
La vida nos hiere a vecescon manos invisibles.Nos pone preguntas sin respuesta,nos deja en silencios largosdonde el eco de nuestras dudasparece más fuerte que la fe.
Pero incluso allí,en ese valle callado,hay semillas enterradasque trabajan en secreto.
Nadie ve el proceso,nadie escucha el crecimiento,pero bajo la tierra oscuraalgo se está preparando.
Así somos nosotros.
Creemos que todo terminócuando solo estamos germinando.Pensamos que el invierno ganóporque no vemos flores,sin saberque las raíces se están haciendo más profundas.
Y qué misterio tan hermosoes el corazón humano:capaz de quebrarsey aun así amar,capaz de llorary aun así cantar.
Hay días grises,sí,pero también hay manos que sostienen,palabras que curan,miradas que dicen“no estás solo”.
Y eso cambia todo.
Porque cuando alguien camina contigo,la carga pesa menos.Cuando alguien cree en ti,la duda pierde fuerza.Cuando alguien ora por ti,el cielo parece más cercano.
No somos hechos para rendirnos,aunque a veces nos sentemosa descansar en medio del caminocon lágrimas en los ojosy polvo en las rodillas.
Somos hechos para levantarnos.
Una y otra vez.
No porque seamos invencibles,sino porque hay algo más fuerteque nuestros fracasos:la certeza de que cada caídapuede convertirse en impulso.
Mira cómo el sol regresadespués de cada noche.Mira cómo el mar insisteen besar la orillaaunque la arena se escape.Mira cómo el árbol permaneceaunque el viento lo sacuda.
La constancia es un milagro silencioso.
Y tú,que dudas de tu fuerza,no sabes cuántas batallasya has ganado.
No sabes cuántas vecesla oscuridad retrocediósolo porque decidisteseguir respirando.
Respira.
Incluso ahora,cuando no entiendes todo,cuando el camino se ve incierto,cuando el mañana parece borroso.
Respira.
Porque mientras haya aliento,hay posibilidad.Mientras haya fe —aunque sea pequeña—hay dirección.Mientras haya amor,hay propósito.
La esperanza no es ingenuidad;es valentía.Es mirar la heriday aun así decir:“Sanaré”.
Es mirar el fracasoy susurrar:“Aprenderé”.
Es mirar el cieloy afirmar:“No estoy olvidado”.
Hay un lugar secreto en el pechodonde arde una llama.Protégela.Aliméntala.Compártela.
Porque una chispa puede encenderun bosque entero de sueños,y una sola vidapuede iluminar muchas otras.
Y si alguna vezla noche parece eterna,recuerda:
la oscuridad nunca ha podidoapagar definitivamentela luz que decide quedarse.
