
Resulta lógico que la tormentosa realidad que vive nuestro planeta se cuele de alguna manera en las manifestaciones artísticas. El cine, en consecuencia, tampoco permanece ajeno a los conflictos políticos, migratorios y sociales que reflejan a diario los medios de comunicación. Por ello, la tensa relación entre México y Estados Unidos en plena segunda era del Ejecutivo de Donald Trump, así como los cada vez más irresolubles problemas relativos a la inmigración, afloran en “Dreams”, a veces de modo subliminal y a veces, explícito.
El cineasta mejicano Michel Franco ya sorprendió por medio de su peculiar visión de las disputas colectivas con la cinta “Nuevo orden”, ganadora del Festival de Cine de Venecia en 2020. Posee una marcada preferencia por la descripción de las desigualdades o, al menos, de las diferencias entre estratos sociales e individuos que se interrelacionan.
En ese sentido, “Dreams” aborda los mismos temas, pero desde otras perspectivas, incidiendo en mayor medida en el ámbito sexual de los personajes y con una disección más fría y distante en cuanto al aspecto político de su discurso. Se subrayan numerosas metáforas y contradicciones, si bien esta trama se asemeja a las tradicionales propuestas de parejas con entornos sociales alejados y círculos que apenas se tocan.
Un joven bailarín de ballet mexicano sueña con obtener el reconocimiento internacional y vivir en EE.UU. Convencido de que su amante estadounidense, una filántropa de la alta sociedad, lo apoyará, decide dejar todo atrás para cumplir su sueño. Sin embargo, la pareja se halla mediatizada por los estereotipos que le imponen a ella su familia y sus amigos, empezando a cuestionarse la compatibilidad entre su estilo de vida y su relación amorosa.
Una ajustada duración de apenas hora y media evita que el metraje resulte largo, aunque, por momentos, la historia narrada no da para más, bien porque estar ya descrita, bien por su similitud con otras que plantean idénticos temas, aun desde distintos prismas. La deriva de ambos protagonistas y el escenario común en el que se mueven sostienen al guion durante un tramo de la proyección, pero sin impedir que se noten ciertas flaquezas narrativas.
“Dreams” se estrenó en 2025 en el Festival de Cine de Berlín y, sin poder ser calificada como una mala película, se sitúa claramente por debajo de otros títulos de su realizador. Además de la mencionada “Nuevo orden”, sus trabajos en “Sundown”, “Después de Lucía” o “Memory” dejan a este último largometraje un tanto desangelado ante la comparación.
Jessica Chastain encarna a la millonaria norteamericana. Ganadora de un Oscar por su papel en “Los ojos de Tammy Faye”, prefiero sus actuaciones en “La noche más oscura” y “Molly's Game”. En su currículum destacan filmes como “Interstellar”, la curiosa trilogía de “La desaparición de Eleanor Rigby” y “Criadas y señoras”. Actriz excelente, perfila a la perfección este personaje, dotándolo de solvencia y credibilidad y convirtiéndolo en lo mejor de “Dreams”. El bailarín Isaac Hernández debuta como actor con una interpretación correcta.
En intervenciones secundarias les acompañan Rupert Friend (famoso por dar vida a Peter Quinn en la magnífica serie de televisión “Homeland” y visto asimismo en “Orgullo y Prejuicio”, de Joe Wright o “Asteroid City), y el menos conocido Marshall Bell (“Desafío Total”, “Cosas que hacer en Denver cuando estás muerto”).
