¿No será mejor en lugar de perseguir ricos intentar que no haya pobres?
La absurda idea de que para que uno gane el otro ha de perder.
Si pierde el patrón, el obrero pierde. Si gana el patrón, el obrero debiera ganar.
Si hay un negocio, ambos ganan. Si uno gana y otro pierde, se llama timo.
La riqueza se crea. Trabajando y pensando. Inventos tan tontos como el mocho o el Chupa-Chús demuestran que se CREA la riqueza. Si todos creamos riqueza, no hay por qué repartirla.
Claro, que hay quien no es tan listo. Ni tan trabajador. Yo seré solidario con quién yo quiera. La solidaridad por obligación, no es solidaridad. Es obligación.
El estado no puede decirme que me gusta o no. Yo no puedo decirtelo a ti. Tu a mi tampoco. Y si tu sois vosotros, yo puedo ser nosotros. Y estamos en las mismas.
Los gobiernos intentan paralizar a los mercados. Y los mercados, como las personas hacen lo que les da la gana. Porque al fin y al cabo los mercados son personas ejerciendo su libertad.
Los gobiernos y los estados, no tienen toda la información en tiempo real.
Los gobiernos y los estados, aunque tuvieran la información, es de tal magnitud que no podrían procesarla en tiempo real.
Los mercados van por delante de los gobiernos. Los gobiernos reaccionan, tarde, mal y nunca, como decía el Félix.
Subir los impuestos, sólo se pueden subir a las clases medias.
Los ricos tienen accesos a paraisos fiscales. Las clases medias vivimos en infiernos fiscales. Eso que se ha dado en llamar Estado del Bienestar.
P.D.1: La mayoría de los gobernantes y muchos de los ciudadanos, no se dan cuenta de que la globalización tiene demasiadas variables, demasiadas incognitas, para que un gobierno, por muy poderoso que sea, pueda controlarlas. FMI, BCE y todos los gobiernos, conforme hoy se entienden, son mecanos obsoletos, anquilosados e ineficaces, que ya no pueden realizar su función. No es que manden los mercados, es que los mercados, el de la Bolsa de Nueva York y el de Abastos de tu ciudad, estan formados por ciudadanos. Tanto da que se venda futuros o pimientos. Es la ley de la oferta y la demanda. Los mercados mandan. Mandan los ciudadanos.
P.D.2: Después de tanta compraventa, me iré de paseo al Gran Bazar.