En este último pueblo que toca el fin del itinerario del Camino de Santiago le cayó a mi mascota humana la mayor bronca que he visto. En su ansia de fotografiar todo, se saltó los cordones rojos del presbiterio y el guardés le metió una caña que todavía no ha digerido: ¡ "Oiga, si yo voy a su casa ¿ me meto en el dormitorio?". Era un verano de 2015.
Templo del siglo XII, presenta al exterior un potente ábside que se abre al centro con un vano enmarcado por columnas culminadas con capitel. Se corona con canecillos.
Accedemos por la puerta meridional con contrafuertes y guardapolvos
Dos arquivoltas con apoyo en capiteles.
La otra portalada, en occidente, tiene tres arquivoltas conteniendo la exterior curiosos baquetones, tal vez de simbología céltica.
que soportan columnas con capiteles
y se corona con vano y espadaña simple
Interior, nave rectangular que desemboca en ábside semicircular.
Tramo recto para el presbiterio
El altar es originario y muy curioso. Con arquitos
Capiteles del arco toral, donde a mi mascota le cayó la del pulpo.
Pinturas murales
Y para finalizar, la única reja románica gallega