Revista Cultura y Ocio

"Eden, Lost in Music", la reseña de Markebeats

Publicado el 27 octubre 2015 por Juancarlos53

Hará ya cosa de un mes que junto a  Juan vi en los cines Renoir Princesa, única sala de todo Madrid donde se proyectaba, una película que en muchas revistas de cine venía calificada como de cinco estrellas. Con esas buenas críticas y tratándose de música electrónica pensé -¡y acerté!- que a mi hijo Juan le gustaría acompañarme. Pasó el tiempo y sin saber por qué la entrada que  pensaba hacer en este blog sobre esta producción firmada por Mia Hansen-Løve, joven directora francesa (París, 1981) se fue quedando en el tintero., y fue Juan quien sin yo saberlo se me adelantó y habló primero de ella.

Como de las tendencias de la música electrónica yo sé más bien poco remito a todos los que queráis saber más sobre lo que a este respecto cuenta  "Eden, Lost in Music", a la interesante y bien escrita crítica de Juan publicada en su blog   "Markebeats"

Sólo añadiré a lo dicho por Juan allí que en esta película quasi documental, prácticamente un biopic, Paul (Félix de Givry), el personaje protagonista de la historia, se viene a salvar de su caída y fracaso en el negocio musical gracias al amor representado en el personaje de Yasmin (Golshifteh Farahani) que le pondrá en contacto con la hermosa realidad de la que se había ido evadiendo a través de las fiestas musicales (raves, clubs, discotecas...), sus sesiones de dj y unas adicciones cada vez más peligrosas que no le servían para nada más que para perderse y perderse en una falsa vida. La salvación de la persona individuo que se percibe al final del film le va a venir -es mi opinión, claro está- a través del mundo de la palabra, o sea, de la literatura. Es el poema "Un ritmo" del poeta estadounidense Robert Creeley el que el personaje protagonista lee al final del film al poco de haber escuchado en un portátil la canción "Within" de los Daft Punk, la otra cara de la moneda del fracasado Paul, y que según algunos son los músicos franceses reales cuya aventura músico-vital relatan los hermanos Hansen-Løve (Mia y su hermano Sven, codirector del film y cuya vida de dj aficionado inspiró a la directora).
"Within"There are so many things that I don't understand  There's a world within me that I cannot explainMany rooms to explore, but the doors look the sameI am lost I can't even remember my name
[Hook]I've been, for some timeLooking for someoneI need to know nowPlease tell me who I am
[Verse 2]There are so many things that I don't understandThere's a world within me that I cannot explainMany rooms to explore, but the doors look the same(where are the locks to try the key)I am lost I can't even remember my name(and I wonder why)
[Hook x2]
Y esta es la letra de la poesía que cierra la película. Un poema de Robert Creeley, compañero de la generación beat estadounidense (Jack Kerouac y Allen Ginsberg entre otros muchos)
"Un ritmo" 
 Todo es un ritmo,
desde el cerrarse
de una puerta, hasta el abrirse
de una ventana.
 Las estaciones, la luz
del sol, la luna,
los océanos, el crecimiento
de las cosas,
 la mente de los hombres,
íntima, volviendo a ellos
de nuevo,
creyendo que el final
 no es el final, volviendo
atrás el tiempo,
ellos muertos pero
con alguien por llegar.
 Si estoy muerto en la muerte,
en la vida también
me muero, me muero...
Y las mujeres lloran y se mueren.
 Los chicos crecen
hasta ser solo viejos.
El pasto se seca,
la potencia se va.
 Pero se encuentra con otra
que vuelve, oh no la mía,
no la mía, y
a su tiempo muere.
 El ritmo que se proyecta
desde sí mismo continúa
doblegándolo todo con su fuerza
desde la ventana hasta la puerta
desde el techo hasta el piso,
luz al abrirse,
oscuridad al cerrarse.  It is all a rhythm,
from the shutting 
door, to the window 
opening, 

 The seasons, the sun's 
light, the moon, 
the oceans, the growing 
of things, 

 the mind in men 
personal, recurring
in them again, 
thinking the end 

 is not the end, the 
time returning, 
themselves dead but 
someone else coming. 

 If in death I am dead,
then in life also 
dying, dying... 
And the women cry and die. 

 The little children 
grown only to old men. 
The grass dries,
the force goes. 

 But is met by another 
returning, oh not mine, 
not mine, and
in turn dies. 

 The rhythm which projects 
from itself continuity 
bending all to its force 
from window to door, 
from ceiling to floor, 
light at the opening, 
dark at the closing.

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