
EDICTO. Al margen de lo que, no sin trabajo, pueda conquistarse entre los arabescos del texto, uno diría que el Edicto bien podría referirse y quedar resumido en el hacha que trata de hendir el menhir (a la derecha). Y, con total pertinencia, en la acepción de la palabra que la define así: «Escrito que se fija en los lugares públicos de las ciudades y poblados, y en el cual se da noticia de algo para que sea notorio a todos». Esto aparte, es difícil no caer en la cuenta de lo mucho que se aSeMejan las grafías de Suerte y Muerte. Por algo será.
(LGdlTT, XXXVI)