En la película se hablan diferentes idiomas, español, portugués, alemán, latín y otras lenguas de tribus del Amazonas y fue protagonizada por dos actores internacionales y otros dos nativos, que dan vida al Karamakate joven y viejo, y principal protagonista de la cinta.
Karamakate fue en su día un poderoso chamán del Amazonas, y último superviviente de su pueblo que vive solo en la profundidad de la selva amazónica. Lleva años en total soledad que lo han convertido en un chullachaqui, un cuerpo vacío sin espíritu, vacío, incapaz de comunicarse con la naturaleza que le rodea. Un día, aparece Evan, un etnobiólogo americano que va en busca de la yakruna, una planta que será capaz de hacerle soñar. Karamakate aceptará ir con el joven extranjero con el fin de volver a recuperar sus recuerdos. En este viaje, se confundirán el presente y el pasado, ya que Karamakate vivió hace años una historia similar con un alemán, el cual se encontraba muy enfermo y necesitaba de la misma planta para salvar su vida. Supuestamente, la planta estaría con los supervivientes de la tribu de Karamakate, así que ambos, el chamán y el alemán, se unieron en la búsqueda de esta ansiada planta. Durante el camino, comprobarán los horrores de la colonización, la violencia que generaba el caucho y las imposiciones de los misioneros con fines redentores.
El personaje de Karamakate me ha fascinado, un hombre simple que vive en comunión con la naturaleza y que en realidad, es mucho más sabio que los que se dan de ciéntificos.
Cada plano de la película es único, ya sólo por eso, tenéis que ver la película.