Revista Cultura y Ocio

El aniversario. Imma Monsó

Por Mientrasleo @MientrasleoS
El aniversario. Imma Monsó
     "Ya van tres semanas. Tres semanas sin dirigirse la palabra. Tres semanas sin ni siquiera saludarse. Circulan ahora en silencio, muy conscientes de que el primero que diga cualquier cosa iniciará una etapa nueva en una relación de pareja larga, una relación que comenzó hace más de veinticinco años y que, tal vez, haya llegado el momento de liquidar."
     Nunca juzgues un libro por su cubierta, pero sí que debes dejarte enamorar por ellas si la impresión es positiva. Qué contradicción, si uno lo piensa. Pero ese y no otro, fue el motivo del flechazo que hizo que abriera este libro. Hoy traigo a mi estantería virtual, El aniversario.
     Una pareja que se acerca a la cincuentena y con los hijos ya independizados, se adentra en un bosque con el coche. Él ha preparado un regalo misterioso para una mujer a la que siente cada vez más lejos: un regalo para conmemorar el aniversario de algo que ella no recuerda.
     En ese bosque o tal vez en otro, en ese tiempo o tal vez en otro, dos niños se adentran en un bosque. Exploran, viven, juegan... sin saber lo que les depara el camino.
      Aunque para muchos sea la primera novela de Imma Monsó, la autora lleva ya una ámplia trayectoria literaria en la que se le conoce su predilección por los espacios pequeños y el número reducido de personajes. Quien no lo sepa se verá sorprendido por estos detalles, ya que la novela, pese a transcurrir en dos hilos, no supera los cinco personajes activos y, en cuanto a los espacios, uno de los hilos transcurre en un coche cerrado.
     Nada es estático y todos cambiamos, y eso es lo que les ha pasado a la pareja protagonista: han cambiado con el paso de los años, mientras se aferraban a ellos, a sus obligaciones a sus empleos. Pero eso también cambia, y la irritación contenida surge distanciándolos. en este punto les conocemos mientras viajan en coche a un destino incierto, obligados a compartir un espacio tan asfixiante como sus vidas. El lector se siente agobiado, abrumado, intranquilo, mientras la autora fuerza la situación exponiendo las diferencias entre ambos. La realidad y la fantasía, quien sólo cree en lo que ve y quien busca algo más, y la noche avanza y el coche frena en un lugar misterioso. Llegamos, parece decir, y aguantamos la respiración ante la persona que vemos a diario, ante el viaje en coche, la discusión cotidiana. Imma Monsó sabe dar al lector una pequeña dosis de miedo cotidiano, de ese que se mete bajo la piel cuando viene de quien uno no espera. Es el juego de Imma y es relativamente fácil caer en él. Incluso con la doble historia alternándose.
     Los niños en el bosque, el perdido en libros, la casa, la mujer que finge, el paseo, la amistad. Tampoco nos resulta hermoso porque llegamos contaminados de sensaciones sin otra motivación que conocer lo sucedido también en este hilo. Y de este modo nos descubrimos haciendo cábalas sobre la relación entre ambos hilos. Y sí, estamos contaminados porque nos descubrimos pensando... nos descubrimos pensando cosas terribles como que, por ejemplo, da mucho más miedo lo conocido, que aquello que aún no hemos llegado a conocer. Por eso me pregunto de qué nos conoce Imma Monsó.
     He estado unos días sin red, lamento no haber podido publicar. Y la semana que viene me iré de vacaciones, eso sí, avisando.
   
     No juzgarás a un libro por su portada, pero decidme, ¿recordáis la última cubierta que os enamoró?
     Gracias.

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