Y al menos, sobre mi mesa nueva, un café esperanzador. Porque de poesías y palabras bonitas no vive el indivíduo, pensé. Si es que la vida es tan cruel que cada diez minutos me recuerda dónde y sin quien estoy...que las cosas van jodidas, aunque la esperanza se amarre a mi corazón como el koala hijo a su madre marsupial. Que cuando aterrizas te estrellas, si es que no mueres antes. Que las cosas van jodidas, me dice el horizonte, cuando no el sol que sale...cuando no la luna que se esconde. Que empecé pero me perdí en el camino y el miedo reside, por si lo quieren saber, en que no quiero mirar a atrás...porque creo que como iba, estaba bien.
(Extracto de un papel sin nombre que apareció hace diez minutos en el bolsillo izquierdo de un vaquero).
A D.María, que de seguro me lee, aunque no le gusta un carajo...-leer, digo-.
