Revista Diario

El buen gusto de los “con gusto”

Por Gatadormida

El buen gusto de los “con gusto”

"Bonito y con gusto"

Como tenía la mañana libre y no puedo estarme quieta como aquel que dice, he decido ir al centro en búsqueda de un regalo, aprovechando la ruta que tenía que hacer he mandado un mensaje a OjosAzules para ver si estaba en su otro trabajo y así nos poníamos al día, me ha llamado directamente y hemos quedado. Desde que comenzó la fashion week, ambos hemos estado muy receptivos y en cierta manera hemos acortado esa distancia enorme que sin quererlo ni beberlo lo hemos construido entre nosotros porque sí, como si hubiera un pacto acordado. Lo que me gusta de él es que pensamos realmente muy parecido y tenemos muchos gustos en común, con una mirada lo decimos todo, con una palabra podemos terminar la frase del otro o a veces decir y sentir lo mismo. Creo que nunca me he compenetrado tan bien con un hombre ni me he sentido tan cómoda con él (quitando mis neurosis de vez en cuando), y tal vez por esa razón es porque a veces pienso que sigo sintiendo algo hacia él… Aunque después veo ciertas reacciones que no me gustan, sobre todo en el hecho de que en ocasiones se note un poco su amaneramiento…

Nos hemos pasado toda la mañana mirando artículos para su nueva casa, ropa para él y ropa para mí, mientras hablábamos del trabajo, de películas, viajes, la familia y gustos… Hacía mucho tiempo que no estábamos tan bien uno al lado del otro, como antes pero mejor. Entonces, mientras mirábamos fundas para su cama y le recomendaba que color era mejor o no, me di cuenta de una cosa: “del propio gusto para decorar o vestir”, y de que “ese toque especial”, normalmente lo suelen tener los chicos que son gays o bisexuales, como en el caso de OjosAzules. Sé que existen excepciones, pero normalmente en uno de los varios ambientes que me suelo mover, donde los hombres no son heteros, todos me han demostrado que ese pensamiento es cierto. Sin más en los últimos meses he tenido la oportunidad de visitar dos pisos, ambos pertenecientes a gays y las dos casas tenían un gusto impecable, entre lo minimalista y lo moderno sin llegar a ser estridente o mas de lo mismo. La mejor manera de saber como decorar un lugar aunque sea de escasos metros cuadrados, hasta el propio servicio tenía otro aire distinto.

Colores blanco, negro, crudo, algún toque de color que haga destacar. Modelos minimalistas y con clase, colocación perfecta de todo en su momento… En fin, una excelente combinación sin ser mezclada. Algo así como el Martini: “bien agitado, nunca mezclado”.


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