Revista Insólito

El canibalismo inconsciente, la imperecedera leyenda urbana

Publicado el 18 septiembre 2019 por Tdi @RLIBlog

El canibalismo inconsciente, la imperecedera leyenda urbana

En el mito griego, Tántalo ofreció la carne de su propio hijo como alimento para los dioses, pero solo la consumió Deméter, compungida por la desaparición de su hija. Los relatos de personas que comen, ignorantes, carne humana han surgido en múltiples ocasiones fruto de la desconfianza hacia ciertos colectivos. Son historias con una difusa separación entre lo real y lo ficticio, no pudiéndose afirmar con total seguridad si los hechos tienen una pizca o no de verdad.

Quizás la historia más famosa de este tipo, situada en el Londres victoriano (1837-1901), es la de Sweeney Todd, el barbero demoníaco de la calle Fleet, que ejecuta y roba a sus víctimas, cuyos cadáveres entrega a la señorita Lovett, quien los usa para sus pasteles de carne. Otra bastante popular es la de El enebro de los hermanos Grimm, donde una madrastra cocina al hijo de su pareja, a quien se lo sirve.

En la literatura antigua también se encuentran ejemplos donde una persona ofrece a otra carne humana para su consumo. Flavio Josefo en La guerra de los judíos (VI, cap. 3, secc. 4) describe cómo una mujer llamada María de Batezor había perdido su fortuna por la guerra y había huído de Jerusalén, viéndose hambrienta, enfurecida y sin expectativas para su hijo lactante, matándolo, cocinándolo y comiéndose una mitad y escondiendo la otra. Cuando los rebeldes descubrieron lo que había hecho, ella les ofreció lo que quedaba de su hijo, pero se fueron horrorizados. Cuando la noticia llegó a los romanos, se negaron a creérselo.

Siglo XVI y XVII

Italia

En Venecia es popular la leyenda de Biasio luganegher, cuyo nombre referencia a la salchicha lucánica o lugánega, o Biasio cargnio, cargnico o carnico. Se trata de un carnicero del siglo XVI que cocinaba niños asesinados por él mismo. Fue descubierto cuando un comensal, un barquero para ser concretos, encontró un dedo meñique en su sopa "squazzetto". Supuestamente, se habría encontrado junto a la iglesia de San Gemeria, cerca del Gran Canal.

En Roma, en la Piazza della Rotonda, era costumbre que se colocasen puestos para la venta de embutidos. Se cuenta que en 1638, un matrimonio de Nursia, famosa por su carne, atraía con frecuencia la atención de un gran público por sus estupendas salchichas. Eran tan deliciosas que se comenzó a sospechar qué les ponían. Se comenzó a rumorear que algunos gordos entraban en su tienda y nunca salían. La investigación se comenzó cuando los rumores llegaron al capitán de justicia. En el sótano de la tienda encontraron huesos humanos. El papa Urbano VIII los condenó a ser ejecutados ante el panteón y descuartizados por el verdugo oficial del papa.

En Italia, particularmente en la provincia de Turín a finales de la primavera de 1918, circulaban rumores de secuestros de niños para producir salami.

Francia

El etnólogo Alfred Harou en La revue des traditions populaires francese (nº 3-4 del año XI, marzo-abril de 1896) que en el barrio de Saint-Sulpice de París hubo un carnicero que usaba niños para fabricar salchichas, pero que habría sido descubierto al descubrirse un dedo en una de ellas. Una casa derribada en rue des Marmousets sido el lugar donde se transportaban los cuerpos a través del sótano adyacente al de un barbero que le cortaba el cuello a los clientes.

Esta historia data al menos del siglo XVII, ya que aparece en una crónica publicada en 1612 en la página 84 de Le Théâtre des antiquitez de Paris del prior Jacques du Breul. Charles-Émilien Thuriet en sus Traditions populaires du Doubs comparte que hay una historia similar en Besanzón

Siglo XIX

España

El diario francés Les petits tribunaux publicó el 28 de abril de 1878 un artículo titulado Saucisses de chair humaine. En él relataba como unos andaluces habían hecho una fortuna con el charcutero José Romarés de Aranjuez a quien, según el diario argelino Courier d'Oran, vendían tartas y salchichas hechas solo de personas.

La mayor parte de la información provenía de un artículo del 27 de marzo de un diario de Montpellier, Le messager du Midi. Por lo que se puede interpretar del artículo, operaba de manera similar a un Sweeney Todd situado en Aranjuez. El barbero Pedro Moreno se cobraba a una víctima, que desaparecía al entrar en su local. Una de sus víctimas, Francisco Andral, habría desaparecido el 20 de abril, por lo que su hermano alertó a las autoridades. La policía encontró una trampilla donde encontraron a las víctimas. Estas habían desaparecido en los últimos meses, mientras el charcutero vendía su carne de relajada y sonrientemente.Se decía que los beneficios obtenidos en su empresa habrían permitido al charcutero retirarse del negocio.

El diario español El imparcial ironizó el 21 de abril sobre cómo los periódicos extranjeros tenían más información que los nacionales.

Inglaterra

James Catnach publicó el 1 de junio de 1818 en Londres un folleto donde decía que, unas noches antes, una mujer había observado en una carnicería se transportaba un cadáver humano en una bolsa. En el relato, dos policías encontraban en el edificio dos cadáveres envueltos en bolsas de yute. Aunque era totalmente ficticia, los lectores la interpretaron como cierta y atacaron una carnicería de un tal Thomas Pizzey. Por esto, James Catnach fue condenado a seis meses de prisión.

Francia

Le Radical de París anunciaba el 21 de julio de 1893 que el carnicero Louis Grimonprez, de 27 años y Flore Lésy, de 21, residentes de Petit-Paris, habían sido arrestados el 19 de julio por los gendarmes de Wattrelos. Louis habría matado a su hijo recién nacido sosteniéndolo por las rodillas y rompiéndole la espalda. También le habría ofrecido dos veces 50 francos a su sirviente Pierre Tanghe para que se deshiciera del cuerpo arrojándolo al canal, pero se negó. Por ello, Grimonprez habría intentado cocinar a su hijo, pero habría sido descubierto por su sirviente, a quien amenazó de muerte. A los días, una disputa habría propiciado la denuncia del sirviente.

Marruecos

El 19 de septiembre de 1868, el diario madrileño La esperanza publicó un artículo sobre la correspondencia de El eco nacional de Marruecos, donde en la ciudad de Mequinez, el ejército musulmán cocinaba albóndigas con especialidades magrebíes, como kofta, usando carne de prostitutas judías pobres. La última de ellas, encerrada en la casa del comerciante, habría conseguido llamar la atención de los transeúntes. En el sótano habrían encontrado 27 cabezas de mujeres y otros restos.

Siglo XX

Cenizas en la urna

El canibalismo inconsciente, la imperecedera leyenda urbana

Durante el siglo XX, especialmente tras la Segunda Guerra Mundial, aparecen en varios puntos de la geografía europea leyendas que aluden al canibalismo no intencionado. Muchas de ellas se sitúan en Europa del este. Una de las más populares es la del familiar en la urna.

Según la leyenda, unos familiares de Estados Unidos envían un paquete de comida en el que encuentran un tarro con polvo sin ninguna marca ni nota explicativa. Asumiendo que es una bebida instantánea que deba agitarse en agua caliente, alguna especia, coco seco, harina para pan o alguna mezcla para pasteles, deciden usarlo. Es tiempo después cuando descubren por una carta o una nota en inglés, idioma que desconocían, que el polvo del tarro era de las cenizas de un familiar que había inmigrado en los Estados Unidos y había muerto en la guerra, y que quería ser enterrado en su tierra natal.

Los países de origen y destino cambian, pudiendo viajar de Australia a Inglaterra, o viceversa, de los Países Bajos a Australia, de Sudáfrica a Italia, etc. Las cenizas no siempre se envían desde otro país. Una versión de York, Inglaterra, cuenta como unos voluntarios que ayudaban a una señora no encontraban el té durante su descanso, hasta que hallaron una urna que resultó ser las cenizas del esposo de la señora. En una versión de la India, un cándido policía detiene a una familia que viene de un funeral, al sospechar que transportan cocaína en una pequeña caja. El policia prueba el polvo blanco con el evidente desenlace.

El cadáver en el tonel

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Una familia descubre un tonel de ron en una casa antigua que ha adquirido. Consumen el ron durante uno o dos años y, cuando deciden cortar el tonel por la mitad para usarlo como maceta, descubren un cadáver en su interior. En los Estados Unidos, esta leyenda usa depósitos de agua en vez de toneles.

Aunque la mayoría de las leyendas urbanas son demasiado inverosímiles, los cadáveres de oficiales militares volvían a Inglaterra en ocasiones dentro de barriles de vino u otros licores, como en el caso de Lord Nelson tras la batalla de Trafalgar en 1805.

Salchichas humanas

Rusia

A principios de abril de 1919, la prensa de San Petersburgo informó de la hambruna del país, indicando la sospecha de que la carne que se vendía a altos precios era una mezcla de carne humana y de perro. Añadía que muchos chinos estaban a la espera de juicio por ofrecerla en los mercados callejeros. Según la agencia Reuters, a principios de mayo de 1920, el diario ruso Novaya Russkaya Zhizn decía que, el mes de julio anterior, un residente de San Petersburgo había comprado cuatro libras de carne de vacuno a un alto precio con olor y aspecto extraño pero, según otro diario, un médico identificó mediante un examen microscópico la procedencia humana de la carne.

Se informó que un chino encarcelado en la fortaleza de Petropavlovsk, cuyo trabajo era deshacerse de los fusilados, confesó, bajo amenaza de muerte, que la carne que había vendido a un comerciante era humana.

El 2 de septiembre de 1922, el periódico australiano The Journal informó que el médico P. Krylov, antiguo miembro de la duma (parlamento ruso) y residente en Samara, fue llamado por la noche a ver un paciente pero, al no volver, las investigaciones determinaron que había sido asesinado y devorado. Otros periódicos australianos sitúan la fecha en julio. Ese mismo año, el poeta Maksimilián Voloshin escribió sobre los descubrimientos de salchichas fabricadas con niños en Crimea, mencionando los linchamientos de caníbales y los padres que se comían a sus hijos.


En 1937, cuando el jefe de la policía secreta soviética NKVD Guénrij Yagoda fue arrestado, entre todas sus acusaciones estaba la de enriquecerse con el comercio al por mayor de carne humana.

Hungría

El Corriere d'Informazione di Milano informó del 6 al 7 de diciembre de 1946 que los granjeros Michael Bogdan y Joseph Toth, antiguos miembros de la SS húngara, habían sido acusados de asesinato y de vender salchichas con carne humana en Viena. No obstante, no llegó a encontrarse ninguna salchicha con procedencia humana.

Esta leyenda provenía de una noticia de una noticia que United Press difundió del 2 al 4 de diciembre en el que dos policías húngaros habían sido hervidos junto con carne de cerdo, vendiéndose al menos media tonelada entre la zona limítrofe de Austria y Hungría.

Estonia

Unos meses después, una leyenda similar aparecería en Tartu, Estonia, situada en su mercado central y su antigua fábrica. En este caso, sufriendo la hambruna y el dominio extranjero, la amenaza provenía del este. El antisemitismo llevó a acusar a los judíos de sacrificar a niños para sus rituales. Además, se señaló que estos formaban parte de las altas esferas soviéticas. Sorprendentemente, los rusos y alemanes estaban libres de sospecha. Por la escasez de alimentos, circulaban muchas historias de intoxicaciones alimenticias. El mercado central de Tartu fue uno de los pocos lugares donde los criadores no afectados por la centralización soviética ofrecían carne de calidad, aunque a un alto precio.

Los relatos que señalaban como humano el origen de esta carne hablaba de secuestros y los hallazgos de dedos o anillos en el producto final.

Polonia

En 1952, el diario sueco Expressen compartió que la prensa polaca, en particular la de Szczecin, hablaba de la detención de unos traficantes del mercado negro que habían vendido carne de cuarenta personas. Cyppka, el carnicero, fue condenado a muerte. Además del carnicero, la banda contaba con un cajero de cine y dos mujeres. El cajero era quien pedía a las víctimas que llevara un paquete a una casa frente al cine. Allí el carnicero los despedazaba y los vendía a altos precios, como dice el Corriere della Sera del 24 de octubre.

Supuestamente, todo se habría descubierto cuando el esposo de Irena Jarosz llamó a la policía cuando esta tardaba en volver, descubriéndose los huesos de treinta personas en la casa y una docena en una zanja cercana.

Rumanía

En Rumanía, las leyendas similares persistieron de 1920 a finales de la década de 1980. Con el racionamiento por la política de austeridad de 1980, se produjo una escasez de carne. Como en los casos anteriores, se acusó de este tipo de delitos a minorías religiosas, como los judíos o los testigos de Jehová.

Colombia

El 22 de febrero de 1951, el periódico El tiempo de Bogotá anunció que una mujer del suburbio de Fontibón había encontrado el día 18 un dedo gordo del pie en una salchicha. El alcalde la examinó y tenía sangre y tejido humano. El propietario de la charcutería, temiendo ser linchado, afirmó habérselas comprado a un tal Arturo Garzón, que a su vez dijo ser intermediario del fabricante Antonio Celis. Los periódicos afirmaban que era una trama ideada para compensar por la pérdida del ganado por una enfermedad.

República del Congo

El 14 de septiembre de 1959, el diario Le Figaro informó que la carne enlatada importada desde Francia generó una ola de rumores porque tenía la imagen de un africano, interpretándose que ese era el ingrediente principal. Se decía que los blancos hipnotizaban a los negros con una lámpara eléctrica para luego masacrarlos sin que reaccionaran. Los temores provocaron manifestaciones xenófobas de congoleños.

Fuentes: Bizarro Bazar, Leggende metropolitane (1), Leggende metropolitane (2), Leggende metropolitane (3),

    Brunvand, J. H. (2012). Encyclopedia of Urban Legends (Vol. 1). Abc-clio.

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