Revista España

El Castillo de Manqueospese. (Mironcillo-Sotalvo, Ávila).

Por Felperea

“Cuando el amor ha nacido, no se le mata con vilencias;
que el corazón del enamorado es rebelde y terco en la rebeldía.

Dª Guiomar y yo seguiremos amándonos, y aún más, viéndonos:….

¡¡¡Man que os pese!!!

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Gran parte de los Castillos que jalonan nuestro territorio nacional, suelen en su mayoría estar relacionados con alguna Leyenda, cierta o no, referente a un hecho histórico acaecido en él. Estas historias suelen dotar de mayor entidad a dichas Fortalezas y suelen ser de variada temática, ya sea  un hecho guerrero, de amoríos, o de traición entre otros.

Todas estas Leyendas se han acabando mezclando con la realidad y muchas veces resulta muy complicado establecer la linea donde una se vuelve otra. Este es el caso del Castillo que veremos a continuación, donde su Leyenda ha llegado a nuestros días y cuyo relato nos recuerda en gran parte a un Romeo y Julieta Castellanos que les toco vivir en una época convulsa de nuestro pasado y que ha marcado fuertemente el devenir del Castillo que hoy visitamos.

¿Como Llegar?

El Castillo de Manqueospese o Aunqueospese (Manqueospese es un Arcaismo es un castillo situado en la en el término municipal de Mironcillo (Avila),  en el Abulense  Valle de Amblés, alzandose a 1362 metros.

Para llegar al Castillo desde  Ávila capital tomaremos la carretera N-110, dirección Plasencia, tras unos 5 km nos desviamos a la izquierda y seguimos por N-502, dirección Arenas de San Pedro. A unos 6 km de este cruce, nos desviaremos a la izquierda dirección  Niharra,  al que llegaremos en menos de 1 km. Lo cruzamos y tras cruzar la  el río Adaja, seguiremos dirección Mironcillo. En 4 km llegaremos a este pueblo, entramos en su plaza, dejamos la fuente a la derecha y seguimos recto hasta dar con un camino de tierra. Lo tomamos a la izquierda y nos desviamos a la derecha por el primer camino que encontramos. Proseguimos con cuidado por este camino, sin desviarnos por ningún otro, hasta donde podamos con el coche. Podremos aparcar el vehículo en algún apartadero llano del camino. Desde aquí hay que seguir a pie la ascensión, ya que el Camino se hace difícil si no se lleva un todoterreno, pese a que el camino esta debidamente arreglado.

También es accesible desde el pueblo de  Sotalbo, por un antiguo camino.


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Características.

Esta levantado en un impresionante promontorio granítico, y apoyado en parte en el, sobre todo en su parte Sur, lo que le da un aspecto espectacular y visible desde varios kilómetros a la redonda. Pertenece pues al grupo de Castillos roqueros Castellanos.

En este castillo se combina el sillar, el sillarejo y la mampostería, distribuidos alternativamente en los dos recintos que lo conforman. El primer recinto defensivo es una barbacana que se traspasa por una puerta conopial coronada por el escudo de la familia Dávila bajo alfiz, abrazado por dos potentes cubos, por donde accedemos al recinto interior, de mayor altura –la fortaleza en sí-, en el que se distinguen patio de armas, caballerizas, torre del homenaje, un ala que contenía salones y cocinas. Destacan sus troneras de ojo de cerradura invertida, las troneras y las torrecillas colgadas del lienzo sobre ménsulas escalonadas.

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El Castillo se apoya en uno de sus laterales en un gran promontorio granitico.

Historia.

El primitivo Castillo fue construido en una época  de enfrentamientos por un grupo de Caballeros que habían sido anteriormente expulsados de Avila.  Desde este aquí organizaban frecuentes algaradas contra los territorios musulmanes cercanos. Estas razzias son tan violentas que los musulmanes organizan una expedición de castigo contra el castillo, atacándolo y pasando a cuchillo a cuantos defensores encuentran en el interior.

El Castillo en sí que hoy conocemos fue construido en las décadas de 1470 y 1480 por Pedro Dávila, cuando los Reyes Católicos consolidaron su poder en Castilla le otorgaron el título de conde del Risco. De la casa de los Dávila pasa por matrimonio a la de Medinaceli.

En el S.XX pasa a ser bien común del pueblo de Sotalvo, que luego lo permuta al vecino Mironcillo por unos pastizales. Ya en 1931 es declarado Monumento Histórico Artístico. Posteriormente se le declara como Bien de Interés Cultural. En 1975 es comprado por un particular por 1.200.000 ptas e inicia unas obras de restauración. Dota al castillo de pisos de madera para, posteriormente, levantar algunos tabiques con bovedillas de cemento y colocar uralitas en los tejados, lo cual es declarado ilegal por la Junta que le paraliza las obras hasta el día de hoy.

Recordemos que nos se puede visitar el interior.

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Detalle de la Portada de entrada con el Escudo de los Dávila.

La Leyenda de Don Alvar y la Condesita Guiomar.

“Volvían a Ávila, de pelear como buenos en las Navas de Tolosa, los escuadrones de serranos y habían entrado ya en la ciudad por la Puerta del Alcázar.

Recorrían las calles entre los vítores de la plebe y los saludos de los nobles, que presenciaban el desfile desde los ventanales o en las torres de sus palacios. Apuesto y bizarro sobre un negro corcel, iba el capitán D. Alvar Dávila, Señor de Sotalvo, al frente de sus escuadrones, repartiendo sonrisas y saludos. Llegaba ya el desfile frente al palacio de D. Diego de Zuñiga, noble y palaciego abulense, arriba, desde la alta ventana, su hija Dª Guiomar aplaudía a los guerreros.

Era linda y tenía ojos negros la condesita, era blanca como el lirio de los campos y su mirada angelical se cruzó con la de Alvar Dávila, que sonreía, sonreía… el valiente capitán se serranos recorrió ya la ciudad sin corazón, ¡¡lo había perdido en una sonrisa!!!… Muchas veces se vieron Alvar Dávila y la condesita Guiomar, pero siempre a través de aquel alto ventanal de la torre del palacio de D. Diego de Zuñiga. Guardaba el conde a su hija entre los recios muros de la casa señorial para ofrecérsela a Dios.

Era duro y altivo el conde, y ante él vino un día el capitán de serranos. Eran breves las treguas de guerra y le pidió licencia para casarse con la condesita, su hija, antes de una nueva partida.

El conde, la ira en los ojos, ordenó al capitán que abandonase su palacio, prohibiéndole que en lo sucesivo volver a ver a Dª Guiomar

El Señor de Sotalvo con toda dignidad y gran entereza, replicó al irascible:… “Cuando el amor ha nacido, no se le mata con vilencias; que el corazón del enamorado es rebelde y terco en la rebeldía. Dª Guiomar y yo seguiremos amándonos, y aún más, viéndonos:….¡¡¡Man que os pese!!!…

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La imponente fortaleza desde la lejanía.

Guardias rondaban día y noche el palacio, para prender al capitán si osaba acercarse.

Mientras tanto, en el coto señorial de Sotalvo, sobre las altas rocas, mirando a Ávila, la brisa del corazón de Alvar Dávila alzaba al poco un blanco castillo roquero.

Se adivinaban, más que se veían, los dos enamorados; ella miraba a la sierra; él, en las altas almenas que descubrían la ciudad.

Hasta que un día, al fin, el alma blanca de Dª Guiomar se escapó, hecha suspiro, del lirio de su cuerpo. A las torres del castillo vino aquel día nívea paloma. Suave era el arrullo, y el castellano la tomó con ternura en sus manos, poniéndola al cuello blanco lazo de raso.

De madrugada partía para la guerra al frente de sus escuadrones de serranos. Y en la guerra murió peleando.

Extraída de http://www.castillosdejirm.com/manqueospese.htm

Imágenes.

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