Revista Coaching

El Coaching y el Camarote de los Hermanos Marx

Por Antonio J. Alonso Sampedro @AntonioJAlonso

El camarote de los hermanos Marx

Cuando a una profesión libre le llega ese momento en el que sus integrantes se arremolinan sin orden ni concierto en una suerte de algarabia disonante de multiplicidad de criterio profesional, es que algo pueda estar fallando en su configuración y organización, sea reglamentada o no, pero a la postre disuasoria para quienes con capacitación, honestidad y determinación desean consolidar un futuro profesional que además tiene mucho de contribución social.

Si en 2011 escribía “El Coaching y la Ópera”, ahora recuerdo nuevamente al género lírico por excelencia aludiendo a la impagable película de los Hermanos Marx “Una noche en la Ópera” (1935), cuya escena más famosa (junto a la del Contrato) es la del Camarote, fiel prodigio de una ingeniosa relojería del humor que parece ya no se lleva y cuya universalidad sigue destilando todo tipo de alusiones y comparaciones, que la han llevado a ser el referente inmortal del “no se cabe” jocoso y burlón desde lo atropelladamente absurdo de esa situación.

Hoy, en España, el Coaching se caracteriza por congregar apretujadamente a sus profesionales en un camarote no mayor al de los Marx, en permanente reducción, al que todos pueden entrar, donde ya es muy difícil trabajar y que próximamente pueda llegar a reventar.

En permanente reducción… porque tras siete años de martilleante crisis económica, el mercado de servicios de Coaching ha adelgazado hasta alcanzar una anorexia tal que resulta muy preocupante por ser quizás mucho mayor que la de otros sectores, que gozan de una mejor percepción de necesidad y calidad por parte de quienes los deben contratar.

Al que todos pueden entrar… pues hoy no existen requisitos fiables y unánimemente aceptados de especialización, lo que lleva a configurarse como un sector refugio de tantos profesionales que, en búsqueda de ocupación, deciden ser Coach al igual que también optarían por ser abogados si para ello no se requiriese de titulación y colegiación.

Donde ya es muy difícil trabajar… al quedar esta ocupación altamente perjudicada por la contaminación a que ha llevado la dudosa actuación de quienes, como cuchillo en mantequilla, han irrumpido en una profesión sin atención a ningún criterio deontológico que preserve las buenas prácticas que cimentan la credibilidad de todo sector.

Que próximamente pueda llegar a reventar… si los medios de comunicación, que en los comienzos le prestaron su atención cuando se trataba de una incipiente e ilusionante disciplina, ahora se fijan en el errático rumbo que ha tomado y lo difunden como ejemplo de otra moda que como tantas más, tal como apareció así luego se desvaneció.

Por tanto, todo esto configura un panorama preocupante y desolador cuya solución pasa por muchas vías, aunque en mi opinión es principal la definición por parte de un organismo acreditado, independiente y aglutinador de un marco regulador que, al igual que acontece en otras profesiones liberales, establezca los términos de una actuación que garantice al perceptor del Coaching sobretodo la obligatoria calidad que el pago de sus servicios merece por contraprestación.

Como irónicamente escribió Groucho Marx…“El secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio; si puedes simular eso, lo habrás alcanzado”…

Saludos de Antonio J. Alonso


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