
La buena noticia de los últimos tiempos en lo que al panorama nacional se refiere es la inminente aparición de Diamantes, el cuarto trabajo de la banda de Iruña. Rock, noise-pop, electrónica, samplers y actitud pendenciera en todo momento.
Temas despiadados que nada tienen de fingidos, no hay pose dura de mercadillo, aquí todo es real: serie B y glam de extrarradio. Luis Miguélez estaría orgulloso. El Columpio Asesino no necesita decodificar, las frases son las que son y no hay doble sentido; ocurre como con el síndrome de Asperger: se dice lo que se piensa. Y lo que se piensa queda suspendido como cuchillas de afeitar, así que cuidado cuando atravieses las brumas.
Poseedores de un directo impetuoso, de esos que dejan el oído medio aturdido y la camiseta empapada en sudor; por ese motivo –los amantes del exceso- estamos a la espera de fechas de gira de promoción de este último álbum.
El adelanto de su nuevo trabajo –Diamantes- es Toro, que por momentos recupera la aceleración que pareció perder en su anterior trabajo La Gallina (2008). Toro es agresivo, un misil no negociable directo a la línea de flotación de aquello que podría denominarse políticamente correcto, es un crescendo que acaba por precipitarte en el centro del huracán y genera la erección de un estribillo casi orgásmico.
Así que a mediados de febrero podremos disfrutar íntegramente del álbum grabado con Mushroom Pillow, entretanto os dejamos con Toro en el Jukebox.
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