
En primer lugar hay que hidratar muy bien esa zona antes de aplicar un corrector, una de las razones es que ayuda a que el corrector no se seque y así tampoco se cuartee manteniendo el aspecto liso y uniforme.
Menos es más, por más poner producto el resultado no va a ser mejor, un buen resultado comienza por un buen difuminado y que el producto funda con la piel. Si hay mucho producto eso va a ser difícil de conseguir.
Elegir bien el tono. Como os comentaba es uno de los errores más comunes, cuando tenemos ojeras tendemos a poner un corrector mucho más claro pero lo que conseguiremos será atraer la vista a esa zona que es la que queremos disimular, el ideal es un tono similar al de tu piel para que al fundirse con ella toda la zona y el resto del rostro tenga un tono uniforme.
La forma de aplicarlo es también un arte, según los profesionales la forma adecuada es aplicar en la parte interna y lagrimal y desde allí a toquecitos se va aplicando hacia afuera dibujando un triángulo haciendo hincapié en la zona interna que suele ser la más oscura. Al difuminar hazlo con suavidad sin hacer fuerza ni presionar. De todas formas si eres de las que prefieren hacerlo con brocha busca una del tamaño adecuado para que puedas llegar a difuminar hasta la raíz de las pestañas y el lagrimal.
Se pueden aplicar polvos para fijar, pero busca que sean específicos o muy muy finos, de esa manera fijarán el contorno sin acartonar. Lo que no debes hacer es aplicar base sobre el corrector ya que recargamos la zona y volvemos al mismo problema que si aplicamos exceso de corrector.
Y en vuestro caso ¿el corrector suele ser amigo o enemigo? ¿Cuál es vuestro favorito?Un beso y nos vemos en mi siguiente post

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