Revista Opinión

El despertar de la conciencia del consumidor: la salvación para el medio ambiente

Publicado el 10 mayo 2018 por Carlosgu82

Últimamente, el tema del cuidado al medio ambiente ha tomado auge debido al deterioro que se ha registrado y del que las personas son cada día más conscientes. Diversas organizaciones sociales han dado a conocer campañas para incentivar a los consumidores a reducir el uso del plástico, y así, evitar que llegue a los océanos. Según información de la BBC, se calcula que en los océanos hay más de 250 mil toneladas de plástico. En muchas ocasiones, éste puede lastimar alguna extremidad de algunos animales o incluso ser ingerido por ellos.

Hacia un futuro con un mar lleno de plástico en lugar de peces

La contaminación no es es el único problema que enfrentan los océanos en la actualidad. La pesca desmedida e ilegal ha llevado a varias especies al borde de la extinción. El documental The End of the Line expone que si no se aplican las políticas necesarias para regular la pesca; para el año 2048 habrán desaparecido todas las especies que son de interés comercial. Esto no sólo generaría impacto en la economía; sino que también dejaría sin alimento a millones de personas alrededor del mundo.

De modo que, la fauna marina sortea cada vez más obstáculos que el propio ser humano pone. Estos van desde el riesgo de quedar atrapados en una bolsa de plástico o llegar a ingerirla, hasta morir como víctima colateral de la pesca ilegal. Por un lado, miles de ejemplares mueren a diario por diversas razones, y por el otro, entre más peces desaparecen, mayor es la cantidad de plástico que hay en el mar.

Compras inteligentes y el poder del consumidor

Esta situación no va a cambiar mientras las personas continúen pensando que sus acciones no tienen ninguna incidencia negativa en el medio ambiente; o peor aún, que ni siquiera se lo pregunten. “Es solo un popote. ¿Qué más da? Yo necesito la máxima comodidad para sorber mi bebida”. “Es sólo una bolsa de plástico. La necesito para llevar mis compras porque una de tela es demasiado cara”.  “Necesito los pañales más absorbentes para mí bebé. A su edad la moda es lo más importante”.

Sin embargo, no es solo un popote. Es un objeto innecesario que puede permanecer en el planeta por más de 500 años, además de causar daños a diversas especies marinas. No es tan solo una bolsa, es una entre los más de 200 kilos de plástico que se lanzan al mar cada segundo. (Fuente: Greenpeace). Es desecho inorgánico que termina en el estómago de los peces. Paradógicamente, los micro plásticos que son ingeridos por los animales marinos permanecen en sus organismos hasta que, como en efecto bumerang, regresan a la superficie para servir de alimento a los seres humanos. Probablemente este es uno de los puntos que debería generar mayor preocupación entre los consumidores.

Sin bien es cierto que la mayor parte de la contaminación se genera a nivel industrial; el medio ambiente ya no puede esperar a que se hagan políticas públicas en todo el mundo para reducir las prácticas que ponen en riesgo el bienestar de los ecosistemas marinos. Las consecuencias de convertir el mar en un vertedero de basura no son ajenas para absolutamente ningún ser humano en la Tierra. Si bien, las empresas deciden qué y cómo vender sus productos, será siempre el consumidor quien podrá decir la última palabra. “Gracias, Mc Donald’s. No necesito popote ni tapa”. “Gracias, Huggies. Puedo usar pañales de tela”. “Gracias, Starbucks. Yo traigo mi termo y aquí quiero que me sirvas”. En consecuencia, el mundo cambiará cuando el consumidor se asuma como el principal responsable de la descomposición o la construcción.


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