Revista En Femenino

El diario de mami jones

Por Seodi
Ayer, como cada día, conseguí no llegar tarde al colegio. No se que toco ayer, si el "no me quiero poner los zapatos" o el "no me quiero poner los calzoncillos". Hoy, directamente, no quería vestirse. El próximo día le llevaré en bolas al cole, a ver que cara se le queda al bajar del coche con el pito al aire.
No se como lo hacen el resto de las madres, pero yo aunque vaya recién duchada y mudada, llego al colegio como si me acabaran de pegar una paliza, con la ropa torcida, el pelo despeinado, sudada, y sin perfumar ni maquillar, porque ahora mismo soy incapaz de sacar el eyeliner mientras le tengo que hacer al niño una llave de judo para ponerle los zapatos.
Después de currar y de comer a toda pastilla le fuí a recojer al cole.
Gracias a Dios me recibió con una sonrisa de oreja a oreja, me dio besos y abrazos y me dijo que me había hechado de menos mientras restregaba su camiseta llena de tomate por mis pantalones.
Así que llegué a casa más guarra todavía.
Me quite la ropa de calle y me planté un camisón de esos post parto que aún tengo, lleno de manchotes de lejía, super sexy sabes? Igualito que esas mamás que salen en los anuncios de la tele, que tienen cuatro hijos rubios, guapos, bien educados, y ellas duermen con picardías y saltos de cama.
Para dar saltos en la cama, estoy yo.
Total, que mientras el niño ve la tele y se merienda un bocata de nocilla mientras yo rezo para que no se le caiga abierto encima del sofa, yo aprovecho para recojer la cocina, bañar al perro, recojer la ropa, preparar la ropa de la piscina del crio y depués para ducharme, porque en Mallorca aún estamos a 30 grados el 2 de Octubre y yo sudo como una CERDA!!!
Mientras me ducho, con el tiempo justo para salir zumbando a la piscina, el niño tiene la feliz idea de ponerse a llenar un vaso de agua en el baño, y no se si es por el ruidito del agua o que, que el tio va y se mea en el mueble del baño. Total, que mientras me pongo la falda voy a por la fregona, dejo la camiseta en el lavabo, me pongo a fregar y cuando me giro, la camiseta se cae encima del meado.
Asi que cambiate de ropa, busca algo que no quede demasiado mal, porque tengo poca ropa y casi toda esta sucia, ponte cualquier cosa, vistete, saca al niño de casa llorando, el pis a medio fregar, te peinas mientras le das ositos de goma para que vaya contento a la piscina, le atas en la sillita del coche, se le caen los ositos, los pisas, los recojes, se te caen las putas llaves del bolso en esas rendijas que hay en los coches donde luego no hay cristo que las pueda recojer, te cagas en la puta madre que lo parió a todo, y sales a toda pastilla del garaje a y 27. La natación empieza a y MEDIA.
Natación. Llegamos. Tu sudas. Le dejas. Te vas al cristal y le miras y le aplaudes cada vez que sale del agua para que esté contento, y le prometes más ositos de goma como premio, y unos juegos en el chiquiparc.
Y cuando te giras te encuentras con la pija. Esa. La que se sabe tu nombre y todo!!! Pero como se llama la tia, que me lo dijo el primer día y ni me acuerdo!!???  Con su melena y sus rizos, el rimel, los tacones, un vestido de raso, LOS TACONES!!!! Y encima huele bien. Y su cara de relaaaax. Holaaaa, que taaaaal, así tipo Preysler.
A mi me huele el sobaco a pesar de la ducha de hace media hora y el Sanex Stress que no debe haber sido testeado en madres como yo.
Total, que yo me voy con mi falda cutre y mis sandalias a buscar al crio con la toalla, los ositos de goma y la mejor de las sonrisas para regalar al campeón que sale lloroso de la piscina, le ducho, me mojo, sudo más, y salgo de la sauna que es el vestuario de la piscina, empapada y sudada, rumbo al Chiquiparc, a ver si puedo tomarme un Aquarius sentada mientras el niño se gasta las pilas en la cama saltarina esa, o como se llame.
Coche, silla, chiquiparc, acuarios, me siento, me levanto, me siento, me levanto, no le veo, me levantocorrovoyvengolebuscomecagoentusmuelasdondestaelcrioyelacuarius, nos vamos al Mercadona, compramos mejillones y pulpo para cenar, pensando en la cena y en los saltos de cama y esas cosas, sube al carro, baja, niño portate bien, el niño tiene sueño y empieza a liarla parda, le pega un golpe con un carro a un señor y tu roja como un tomate. Al coche, a casa. Y se me duerme por el camino.
Y entonces la liamos parda no, lo siguiente.
50 minutos de reloj de pataleta, gritando como un cerdo. A mi me sudaban ya hasta las pestañas.
Conseguí aguantar como una campeona sin gritar en 50 minutos de histeria en la que hubo una botella de agua por el suelo (abierta) niño subido a la encimera de la cocina, puertas cerradas, lloros, gritos, y demás lindezas.
Después de 50 minutos, cuando la fiera se calmó, yo ya estaba derrumbada en el sofa. Con el mismo camison postparto con los manchotes de lejia. Creo que de tan derrumbada estaba, que ya me había incrustado en el sofá.
Y viene el colega con su martillo de jugar al carpintero y me dice "te pegaré bien fuerte" con esa vocecilla de duendé.
Y el cabrón me arreó.
Y yo cojí, y sin gritar, le quité el martillo, y el martillo salío disparado por el balcón.
Después llego la calma, el padre llevó al niño a dormir, y yo me hundí un poco más en el sofa.
Los mejillones y el pulpo se quedaron en la nevera, igual de frios que mis ganas de saltos de cama.
Gracias a Dios que tengo una amiga maestra que me ha dicho que está en la fase del ego, y que eso se pasa.
Menos mal, porque ya me pensaba yo que había parido al niño del Exorcista.

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