Revista Cine

Él dice: Man on Wire

Publicado el 09 febrero 2012 por Pabela

Él dice: Man on WireAdemás de los kilitos y visitas familiares de más propias de la temporada, estas navidades me han traido un documental que bajo el título Man on Wire relata la proeza de Phillipe Petit, un funambulista francés que en los años 70 decidió cruzar las Torres Gemelas neoyorquinas con el único respaldo de un fino cable de metal, unos amiguetes tornados en cómplices necesarios y, por encima de todo, una determinación inquebrantable.

La al menos para mí poco atractiva premisa inicial venía no obstante avalada por una ristra de premios en numerosos festivales internacionales y un gran éxito de crítica, por lo que merecía la pena al menos darle la oportunidad. A las malas, aún tenía tiempo de descambiarla.


Con un metraje que apenas llega a la hora y media, Man on Wire reconstruye la peripecia de Petit y compañía a través de testimonios de los protagonistas en la actualidad, extractos de vídeos caseros y fotografías personales de la época, y algunos (pocos, afortunadamente) extractos rodados con actores para unir los huecos y aportar algo de tensión y dramatismo en los momentos clave de la historia.
Cuando me alegro por el predominio de los testimonios actuales y el material casero por encima de las recreaciones peliculeras o el énfasis en realzar las dificultades sobrevenidas durante las últimas etapas del rocambolesco plan, lo hago porque creo que el gran mérito de este documental reside no en la proeza del descerebrado Phillipe, sino en el camino que lo lleva hasta allí. Man on Wire es la historia de un sueño tornado en necesidad imperiosa e inexorable, contándonos de primera mano y sin sentimentalismos innecesarios o arquetipos requetevistos cómo merece la pena superar cualquier obstáculo para alcanzar un sueño, por absurdo que pueda parecer a los demás. Es ahí donde, insisto, el documental resulta bello e inspirador, y en ello es donde para mí radica su excelencia.
Resulta igualmente entrañable el viaje a un mundo más inocente (o al menos, más informal) como es el de los años 70, donde unos chavalines consiguen llevar a cabo el más rocambolesco de los planes de la forma más disparatada posible. Seguramente, de haber tenido lugar hoy en día, el funambulista no habría pasado de los controles del aeropuerto y el documental sería una denuncia cruda y descreida de los brutales métodos policiales norteamericanos.
Puntuación: 7,5/10

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