Revista Cultura y Ocio

El doodle de Google: homenaje a Inge Lehmann

Publicado el 14 mayo 2015 por Iván Rodrigo Mendizábal @ivrodrigom

Doodle_LehmannPor Iván Rodrigo Mendizábal

Este 13 de mayo de 2015 la empresa Google ha puesto en su página principal el doodle dedicado a la sismóloga danesa Inge Lehmann (1888-1993), científica que postuló la naturaleza del núcleo interno de la Tierra, consistente en una parte sólida y otra líquida, por medio de observaciones y mediciones realizadas a partir de los sismos y publicadas en un documento en 1936.

La tesis de Lehmann efectivamente muestra que el centro de la Tierra es caliente, a temperaturas altísimas, cubierto de una capa externa, intermediada por una zona de interacción que fue denominada la zona de discontinuidad, cuya interrelación, movimiento, intensidad, etc., genera el campo magnético del planeta y donde, además, se originan las ondas sísmicas.

El homenaje de Google es, por cierto importante, en tanto reconoce la labor no solo de alguien dedicado a la ciencia, sino también el trabajo de una mujer, pionera en el campo de la geofísica y la sismología.

Inmediatamente los medios digitales se hicieron eco del doodle e hicieron contraste entre la evocación del descubrimiento de Lehmann de 1936 y la aventura extraordinaria literaria de Julio Verne de 1864, titulada Viaje al centro de la Tierra. El contraste implicó titulares como “Inge Lehmann, la sismóloga que tumbó el viaje al centro de la Tierra”, “La sismóloga que desacreditó a Julio Verne, un fenómeno viral”, “El viaje al centro de la Tierra sería una pesadilla y lo sabemos gracias a Inge Lehmann”, “La mujer que desmontó la teoría de la Tierra hueca de Julio Verne”, “Inge Lehmann, la sismóloga que reveló que viajar al centro de la Tierra era una mala idea”, entre otros. Es decir, comparar un hecho literario, como si fuera una teoría científica, con el producto de una investigación científica.

Existe un problema que es menester discutir al respecto: muchos creen que la literatura de ciencia ficción “profetiza” los descubrimientos científicos y tecnológicos y, como tal, casi tiene un estatus seudocientífico. Creo que el equívoco proviene de las incertidumbres que suscita la sociedad del espectáculo que trata a las ficciones como parte esencial de la vida cotidiana y peor aun cuando se toman como “científicas” las hipótesis ficticias de la literatura, hipótesis que, si bien parten de preocupaciones y de ensoñaciones de la realidad presente, no se pretenden como si fueran ciertas, sino solo formas de pensar no tanto los fenómenos científicos, sino sobre todo, las consecuencias de las elucubraciones científicas.

Julio Verne en su momento era un escritor que se benefició de la industria editorial, de su ímpetu observacional, de poner en boca de la opinión pública los temas que él leía y deducía de los avances científico-tecnológicos que en el XIX formaban parte de los titulares de los periódicos y revistas literarias y científicas. No era científico pero sí un entusiasta del avance del progreso y de las implicancias de las innovaciones que se producían. En esencia, era un vulgarizador de las ciencias y de las tecnologías y, como tal, mezclaba sus inquietudes con ficciones muchas veces insólitas y creativas.

El hecho que hoy en día se da es que hay quienes resaltan que Verne casi coincidió con todos los procesos ligados al viaje a la Luna, luego de la lectura de De la Tierra a la Luna (1865) y Alrededor de la Luna (1870). Pero no por ello implica que Verne sea considerado un profeta, aunque sí un interesante prospectivista quien, valiéndose de observaciones y deducciones ficcionalizó, para las masas, lo que supondría la empresa de viajar a la Luna.

En este sentido, su Viaje al centro de la Tierra tampoco tendría que ser considerada como una novela enteramente científica que descubriría a los legos la posibilidad de viajar, en efecto, al centro del planeta para encontrar allá otras formas de vida. Es probable, tal como plantea Jean Chesnaeaux, en Una lectura política de Julio Verne (1973), que detrás de esa obra, efectivamente, haya existido la preocupación acerca de algunas hipótesis que ya circulaban en su época sobre el centro caliente de la Tierra para lo cual la aventura que se desata en Viaje al centro de la Tierra termina traspasando toda motivación científica, hasta derivar más bien en una expedición hacia lo incógnito, tan a la moda de las expediciones necoloniales que los europeos reemprendían hacia África o Suramérica bajo el pretexto de ser expediciones científicas, cuando en el fondo eran misiones más bien de carácter geopolítico o geocientifico para extraer información ligada al desarrollo de las nuevas industrias, es decir, las ligadas a la farmacéutica, a la medicina, etc. Verne en cierto sentido, era un defensor del colonialismo, aunque luego él mismo trató de zafarse de este sentimiento con otras novelas posteriores.

En este marco, pensar que Lehmann “desacreditaría” las tesis de Verne es tratar de equiparar dos figuras totalmente disímiles, aunque el objeto de estudio pueda serles similares. Es decir, es tratar de decir que Verne planteó una teoría científica y Lehmann escribió una novela. La manera en cómo los medios de comunicación en la red terminan banalizando incluso un trabajo científico es notable y harto problemático, peor cuando de fondo hay poca investigación por parte de los periodistas.

En todo caso, a Lehmann hay que reconocerle su trabajo científico en base a observaciones y mediciones serias y a Verne su trabajo literario creativo que explota con radicalidad y muchas veces desentendiéndose del meollo de las teorías, las observaciones para llevarlas a otros planos muchas veces insospechados. Que el doodle diga quien es Lehmann es importante para conocimiento de las actuales generaciones. Pero hay que decir que el capitalismo digital hoy en día también produce nuevas ficciones y una de ellas es pensar a Lehmann como refutadora de Verne cuando en realidad trataba de determinar el origen de los sismos, hecho que le llevó a descubrir las capas internas y externas de la Tierra y la zona de discontinuidad. Las tesis de Lehmann están de hecho en otro plano, diferente a las de la literatura de ciencia ficción.


Archivado en: Ciencia, Comentarios, Entradas del autor, Novela, Opinión Tagged: Inge Lehmann, Julio Verne, Literatura y ciencia
El doodle de Google: homenaje a Inge Lehmann
El doodle de Google: homenaje a Inge Lehmann
El doodle de Google: homenaje a Inge Lehmann

Volver a la Portada de Logo Paperblog