O que ocurre cuando cerramos un cuento?

Un dia, en una fresca mañana la liebre salió de su casa. Aún se frotaba los ojos cuando vio venir a la tortuga como cada día a pasitos uno dos uno dos…
Ahí la tienes, pensó, no se cansa y uno dos uno dos.
La liebre saludo: buenos dias amiga, hoy parece que vas temprano. Dentro de un rato saldré yo.
La tortuga respondió: salí antes por qué estoy resfriada y tengo dolor, hoy me duele hasta el caparazón.
La liebre siempre alegre y simpática le ofrecio: ven pasa un a mi casa te voy hacer café calentito y descansa mujer. Nadie se va enterar con tal de que yo me dejé ganar.
Asi fue como las dos se sentaron a la mesa y entablaron conversación.
~ Estoy cansada de ganar todos los días igual. Por qué tengo que ganar si soy tranquila, ser lenta esta en mi yo esencial.
– Y yo, dijo la liebre, estoy hecha para correr, correr y correr. Ser rápida es mi natural. Tu no sabes lo que me cuesta a cada poco pararme a charlar. Entiende amiga tortuga, no es el hecho de ganar, yo necesito correr hasta no poder más.


tu
eres
el
protagonista
de
tu
historia
haz
aquello
que
te
haga
feliz
