
Hace diez años esta película habría sido un drama bien hecho que en el mejor de los casos habría llevado a los espectadores a un escéptico debate sobre el desastre que era -y sospecho que sigue siendo- Fox News. Creo que se habría tratado como una excepción en el mundo real, algo más próximo a la ficción que otra cosa.

Ahora eso es más complicado, porque desde que salió a la luz toda la deleznable situación protagonizada por el amigo Weinstein en Hollywood y se popularizó el movimiento #meToo, es de sobra conocido por todos que estas cosas pasan a menudo -aunque no con este nivel de descaro, espero-. Sinceramente la película habría sido estupenda también aún siendo pura ficción, pero al estar basada en hechos reales y estar todo este tema tan candente, el impacto es aún mayor. Entre otras cosas porque no me puedo creer que un caso que se saldó con veintitrés alegaciones de acoso sexual sea algo de lo que yo ni había oído hablar.

Bombshell es un estupendo entretenimiento lleno de actrices maravillosas, que da que pensar con respecto a cómo es posible que este tipo de acoso tan obvio y continuo haya sucedido durante tantísimo tiempo sin salir a la luz. A destacar, lo bien que se cubren un montón de comportamientos que ayudan a perpetuar que un acosador se salga con la suya: la esposa que pone excusas para defender a un marido depravado, la amiga que prefiere no saber lo que ha pasado, el compañero que no quiere entender la magnitud del problema y señala la injusticia de que su trabajo pueda estar en peligro si una víctima decide denunciar. Todo bien atado en un desenlace que indica que el problema no es una persona sino algo mucho más grande en lo que todos los implicados tienen parte de culpa. Vedla todos.
Solo comentar que afortunadamente Ailes está muerto ya, pero que después de abandonar Fox News por la pila de testimonios de mujeres en su contra, Trump le contrató como asesor. El cine está bien, pero nada como ver las noticias para flipar en colorines.
