La cuestión sigue siendo el Estado aristocrático como centro del Poder neurálgico. Si se entiende que los altos funcionarios alcanzan la cima de la pirámide institucional por méritos, es decir, meritocracia o gobierno de (y para) los mejores se aclara la comprensión del funcionamiento del Sistema.
Aunque en el Gobierno (1) del mismo Estado (2) puedan haber políticos incompetentes a la vista de la opinión pública que sólo sirvan para confundir y ser los chivos expiatorios que utiliza el Sistema cuando ya no sirvan a sus fines por medio de la corrupción y de la demagogia más aplastante para de este modo poder camuflarse y pasar inadvertidos ante la sociedad.
1 - En el último término el Gobierno no gobierna, sino que es el Estado junto con el Capital privado quien verdaderamente gobierna..
2- El Estado no tiene una ideología definida como tal a no ser que sea una dictadura de facto, son los partidos políticos los que la tienen o se supone que la tienen, y son los altos funcionarios los que se quedan ejerciendo el verdadero Poder, aunque algunos de los políticos (presidentes y ministros) como buenos lacayos puedan acceder después a puestos directivos en las multinacionales y la banca siendo bien remunerados.
